La «anemia» que nos consume

En las dos primeras presentaciones, el equipo cubano solo ha conectado una docena de imparables. Alarmantes han sido los 22 ponches recibidos; pero lo más preocupante es el hecho de que no haya podido marcar ni una carrera en las tres oportunidades que ha disfrutado de los beneficios de la Regla IBAF

Autor:

Raiko Martín

OMAHA, Nebraska.— Más de lo mismo en la despedida de esta ciudad, donde el equipo cubano no pudo encarrilarse por la senda del éxito. Nuevamente la famélica ofensiva de cuatro imparables no pudo llevar ni una carrera al pizarrón, y nuevamente los dirigidos por Víctor Mesa cedieron, ahora por 0-1, frente a la selección universitaria de Estados Unidos.

El único momento de titubeos que tuvo el jovencito Norge Luis Ruiz —repartió 11 ponches— sobre el box fue aprovechado por los locales para marcar la única anotación del partido. Par de imparables consecutivos, una jugada de elección que dio el primer out pero puso corredores en las esquinas, y un fly de sacrificio fue suficiente para sentenciar la tercera derrota seguida de los cubanos en esta serie.

Se ratificó una vez más todo lo que nos había dicho Víctor la noche anterior. Gentilmente, accedió a recibir a la prensa en el cubículo asignado al mánager dentro de uno de los clubhouse del estadio Werner Park, donde minutos antes el equipo cubano había encajado su segundo tropiezo consecutivo ante la selección universitaria estadounidense en el presente tope bilateral.

Su aparente tranquilidad contrastaba con la energía desplegada desde el banco durante los partidos. «Qué bueno que hayan podido estar aquí para que puedan apreciar cómo se está jugando. Para que aprecien la calidad del contrario y lo que nos falta por hacer», fue casi el recibimiento al equipo de prensa cubano que cubre la serie.

Víctor está convencido de que la ineficiencia con el madero experimentada por su equipo en estos primeros juegos, es el principal motivo de las derrotas. No hay que ser un incondicional para compartir sus criterios ya que los números hablan por sí solos.

En las dos primeras presentaciones, el equipo cubano solo había conectado una docena de imparables, para un pálido .172 de promedio. Alarmantes han sido los 22 ponches recibidos antes del juego de este sábado, más de diez como media por partido. Pero más escandaloso resulta el hecho de que no haya podido marcar ni una carrera en las dos oportunidades que ha disfrutado de los beneficios de la Regla IBAF.

«Estuve a punto de mandar a batear a José Miguel en ese décimo inning», nos confesaba Víctor al final del segundo desafío, cuando se decantó —como yo lo hubiese hecho— por el sacrificio. Detrás llegaban, con hombres en tercera y segunda, Yasmani Tomás y Yulieski Gourriel, dos de los bateadores más sólidos del equipo. El primero con suficiente fuerza en las muñecas para, al menos, llevar la pelota más allá del cuadro; y el otro con el aval de haber conectado el único extrabase que hasta hoy exhibe el equipo.

Mas se cumplió la porción más pequeña de las probabilidades, con el ponche del jardinero capitalino y el roletazo al cuadro del espirituano. «Eso es lo que nos sigue faltando en los últimos equipos Cuba, hombres que puedan decidir, que bateen en el momento oportuno para hacer las carreras que se necesitan para ganar. Sin eso no podemos aspirar a la victoria», explica el mánager cubano.

Más grave se torna esta «anemia» ofensiva cuando la defensa ha hecho aguas en momentos cruciales. Detrás del plato ha estado el mayor boquete de la nave, pues allí se han generado dos de las tres marfiladas contables hasta el momento. Y los más perjudicados han sido los lanzadores, quienes han dado muy bien la cara, pues solo una de las cinco carreras permitidas en los dos juegos iniciales había sido limpia.

Todo apunta a que es la calidad del pitcheo rival el motivo de los presentes males, y puede que así sea. El elenco dirigido por Jim Schlossnagle ha presentado a lanzadores de muy buen control —apenas habían regalado cuatro boletos— y una velocidad envidiable. Por ejemplo Weaver, el abridor del viernes, estuvo montado todo el tiempo sobre las 93 millas, algo que causó grata impresión entre los muchos scouts que siguen, ciudad por ciudad, la serie entre estos dos equipos.

«Es un pitcheo muy bueno, pero también se le puede batear. Lo que pasa es que hay que hacer ajustes, y eso nos ha fallado», nos comentó Tomás, quien a pesar de fallar en momentos claves, era entonces el más sobresaliente a la ofensiva con tres imparables en nueve turnos y average de .333.

Así las cosas, ambos equipos aprovecharán la jornada dominical para trasladarse hacia Carolina del Norte, donde Cuba tendrá que buscar ahora su primer triunfo de la serie, tal vez la más reñida de toda su historia.

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