Como freír un huevo - Deporte

Como freír un huevo

Cuba luchará este domingo por colgarse algunas preseas en modalidades como lanzamiento del disco

Autor:

Abdul Nasser Thabet

La lógica indica que no hable de lo que pasó, que me centre en lo que pasará, pues el horario entre Cuba y Rusia no favorece a este aprendiz de cronista, consciente de que la noticia después de 24 horas se pone más fría que la pata de un muerto. Entonces, no debería comenzar por la clasificación de las tres discóbolas cubanas en la apertura del XIV Campeonato Mundial de Atletismo, tampoco por nuestro fallo en el salto con pértiga y en los 800 metros planos masculinos, el discreto inicio de uno de los mejores decatletas del momento, y el denominador común entre lo mejor y más interesante del día inicial allá en la ciudad del Kremlin.

Entonces, le haré caso al sentido común. Hoy a partir de las 7:00 a.m. estarán en el caldero seis juegos de medallas y la Mayor de las Antillas debe gritar ¡presente!

Mientras, la garrochista Yarisley Silva seguro firmó sobre las 9:10 a.m. el libro de clasificadas a la fiesta del martes. Yarelis Barrios, disco en mano, tendrá que pugnar una hora después con «súper» Sandra Perkovic y con la alemana Nadine Muller para asir su primera aureola, tarea bastante difícil, pues la croata tira como impulsada por combustible.

Ya saben que el decatlonista Leonel Suárez culminó sus primeras cinco pruebas en el puesto 17, merced a 4092 unidades, al tiempo que Ashton Eaton, de Estados Unidos, explicaba por qué es el monarca olímpico y recordista universal, abrazando la cumbre (4502 puntos), seguido de su joven compatriota Gunnar Nixon (4493) y del germano Michael Schrader (4427). Como ven, el cubano está obligado a descontar en su jornada más fuerte.

Sin embargo, el espectáculo del deporte rey lo pone la prueba reina, así de sencillo y romántico. Los 100 metros planos tendrán su apoteosis a la 11:50 p.m., con el jamaicano Usain Bolt obligado a despojarse de los fantasmas de Daegu 2011, cuando salió con la quinta velocidad enganchada y perdió con el único mortal capaz de vencerle: él mismo. Su descalificación de entonces aún ronda la mente de todos, y seguramente esta vez arrancará con los pies sembrados y la potencia concentrada en el segundo tramo. ¿Consecuencia? Oro, no se asusten, pero cero plusmarca. Si lo logra habrá que santificarlo, congelar su cadáver y subastarlo, qué se yo, algo.

Este sábado corrió de boca en boca que por Cuba Andy González se quedó fuera de las semifinales de la doble vuelta al óvalo, al concluir quinto en su heat (1,46.80 minutos); y que Lázaro Borges apenas rebasó los 5,40 metros en el salto con pértiga.

Mas, vayamos al comienzo. ¿Coincidencias en la apertura? Pocas, pero visibles como el mismo brillo de sus protagonistas. Tanto los clasificados Bolt, Perkovic y Barrios, como los titulares Mohamed Farah, de Gran Bretaña (10 000 metros), y la keniana Edna Ngeringwony Kiplagat (maratón), lograron sus hazañas con la misma facilidad con que se fríe un huevo.

En el disco entre damas se exigían 63 metros para avanzar a la ronda siguiente. Llegó la pinareña en su primer intento y ¡pum!... logró 63,63 metros como quien tira un beso. Con Perkovic el cuento fue igualito… respirar parece más complicado: 63,62 metros y «espérenme mañana».

Por los pelos se colaron en la pelea Denia Caballero (60,14) y Yaimé Pérez (60,33), pues aunque no lograron la cota subrayada, entraron en el pelotón de las 12 agraciadas.

Y ahora hacia la pista, esas carrileras dispuestas sobre tartán azul en el corazón del estadio Luzniki, dispuestas para que el relámpago jamaicano vuele bajito, y para que Farah flote en una nube de clase y carácter.

Es que las pugnas de fondo tienen teoremas, fórmulas, enfoques, tácticas fundidas con estrategias para hacer más matemáticas las posibilidades y más complejo lo que un día fue simplemente correr.

Con Mohamed se agotaron los planes y comenzó esa locura que provoca el no saber qué hacer. Lo cerca un pelotón y nada. Le dan tirones intercambiando los punteros para hacerlo perder el paso, fatigarlo… otra vez nada. Aprietan… nada. Aflojan… nada.

El monstruo flaco pasea diez kilómetros con su paso ligero, su zancada etérea, y esa imagen que intimida, forjada a base de dos oros olímpicos (5 000 y 10 000 en Londres 2012) y uno planetario en Corea del Sur, hace 24 meses.

Moscú lo vio marcar 27.21,71 minutos. El mundo contempla su reinado.

Lo de Bolt divierte y aburre, siempre es lo mismo. Trota todo un hectómetro y a su lado le sacan chispas al terreno. Paró los relojes en 10,07 segundos. Nadie se embulla, porque nadie es tan tonto.

Kiplagat amasó la primera presea del certamen. Dejó que la italiana Valeria Straneo (2.25,58 horas) gozara 40 kilómetros, y luego, a falta de un suspiro para el epílogo, se embaló como alma que lleva el diablo (2.25,44).

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