Un «palo» para la memoria

El espectacular jonrón del avileño Yoelvis Fiss fue como un electroshock para millones de cerebros, ya casi acostumbrados a la ausencia de estos «milagros»

Autor:

Raiko Martín

Ya se estaba haciendo cada vez más difícil rebobinar el casete hasta esas imágenes que pusieron, en su momento y más de una vez, a temblar este archipiélago. El estacazo de Marquetti en Managua, el cuadrangular de Medina en Edmonton, el jonrón de Gourriel en Parma. Se extrañaba —por mucho—, ese instante en que una sola conexión era capaz de cambiar la historia.

Por eso, el vuelacerca cumbre del avileño Yoelvis Fiss fue como un electroshock para millones de cerebros, ya casi acostumbrados a la ausencia de estos «milagros».

Su equipo estaba a punto de caer por primera vez en la presente edición del Torneo Challenge de béisbol; perdía por dos y gozaba de su última oportunidad al bate, algo así como tener el agua donde comienzan los orificios nasales. Y de pronto, el impacto estremecedor, la señal inequívoca para que los Tigres de Ciego de Ávila salieran en «manada» desde el dogout para abrazar a su héroe.

Puede haber pasado cualquier cosa en la noche de este lunes, cuando los dirigidos por Roger Machado defendían su liderazgo invicto en su sexta presentación, la segunda frente a la selección nacional de China Taipéi. Pero incluso, ni la peor noticia haría olvidar la inmensa alegría provocada por el bambinazo que dejó tendido sobre el Citizen Field, de la ciudad canadiense de Princes Georges, a unos japoneses que ya saboreaban la venganza.

Dirían en cualquier peña de la Isla que este equipo está «untao». Puede que así sea, aunque prefiero pensar que es solamente eso, un equipo.

El día en que su mejor carta flaqueaba desde el box y la defensa hacía aguas con tres boquetes lacerantes, la comunión de sus virtudes desencalló la nave. A estas alturas, la poca efectividad mostrada por Vladimir García es entendible, pues ha sido una de las piezas con más desgaste en la presente campaña del béisbol cubano. Lo de la mala defensa es otra cosa, pero todos los días no son claros.

Ahora, lo de nunca darse por vencidos la infinita hambre de triunfo, y la fe en las posibilidades de todos, eso es un mérito demostrado por los Tigres y su puesto de mando en lo que va de torneo.

Apenas les faltaba una última estocada para colarse, por la vía expedita, en la final del certamen. Solo una verdadera debacle pudiera evitarlo, pues los taipeianos —con foja de 4-1— eran los únicos con posibilidades de desbancarlos, aunque para ello necesitaban salir airosos por una ventaja lo suficientemente amplia como para borrar la superioridad cubana en el balance de carreras anotadas y permitidas.

De cualquier forma, quedaría la posibilidad de luchar hoy por el otro boleto finalista, enfrentando al elenco que termine en la tercera posición. En fin, otra oportunidad de estremecer nuestras oxidadas memorias, y por fin volver a soñar con un equipo cubano tocando la gloria.

Posiciones (antes de los juegos del martes): 1. Cuba (5-0); 2. China Taipéi (4-1); 3. Japón (2-3); 4. Estados Unidos (1-4); 5. Canadá (0-5).

CITIZEN FIELD C H E
JAP 1 0 1 0 0 0 0 4 1 - 7 7 0
CUB 3 0 1 0 0 0 0 0 4 - 8 13 3
Ganó: Y. Rabí Perdió: M. Ohiro HR: R. Bordón, I. Martínez, Y. Fiss

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