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¿Por dónde viene la bola?

A partir del rigor y la disciplina, los responsables del arbitraje en el béisbol cubano se han propuesto cambiar la pálida imagen dejada por los errores vistos en la postemporada pasada

Autor:

Raiko Martín

Nadie puede superar sus equivocaciones sin antes reconocerlas. A partir de esa sabia premisa se trabaja para elevar la calidad del arbitraje del béisbol cubano, uno de los temas más cuestionados durante la pasada Serie Nacional, sobre todo después de lo visto en su postemporada.

«Desafortunadamente, sucedieron decisiones equivocadas, que por tratarse de los play off, de la tensión y el interés que generan este tipo de juegos, y por pasar frente a una gran cantidad de espectadores, millones si se tiene en cuenta la presencia de la Televisión, marcaron todo el trabajo de una temporada», reconoce el tunero Luis Daniel del Risco, jefe de Reglas y Arbitraje de la Federación Cubana.

El directivo es de los más convencidos de cuánto le falta al arbitraje en el béisbol cubano para alcanzar el nivel que se merece nuestro pasatiempo nacional. Conoce además, por la experiencia de sus 15 series impartiendo justicia, cuáles son sus principales limitaciones y los problemas —objetivos y subjetivos— que le aquejan.

«La formación y superación es una de las grandes dificultades que enfrentamos en estos momentos, y para su solución estamos concentrando nuestras prioridades», asegura a JR en una conversación distendida en la que reconoce que aún son insuficientes los medios —bibliografía, videos, etcétera— con que cuentan para enfrentar esta misión.

En estos momentos ya están seleccionados los 32 árbitros que impartirán justicia en la venidera Serie Nacional, y sus suplentes. La cifra se acerca a la media centena y, según Del Risco, solo tres de los incluidos en el segundo grupo no han pasado por una escuela o por las diferentes acciones de superación realizadas hasta el momento.

Desde hace algunos años se vienen impartiendo cursos regionales para captar los mejores alumnos y profundizar en su preparación. Sin embargo, se echa en falta una institución dedicada específicamente a esta labor, donde los futuros árbitros puedan salir con una calificación que los avale.

«Estamos enfrascados en la tarea de que se actualicen tanto en la teoría como en la práctica. Analizamos lo sucedido en los play off pasados, en los que 13 jugadas empañaron todo el trabajo. La mayoría de ellos se dieron en tercera base, donde la mecánica de trabajo ha variado y reconocemos que en esas ocasiones la colocación tuvo mucho que ver en los errores. En ese aspecto hay mucho por corregir y lo estamos intentando».

Como novedad estará la categorización de los árbitros según su nivel. Están identificados los jefes de los ocho grupos y jerarquizados los restantes miembros. «No quiere esto decir que ocupen una posición fija dentro del terreno, porque no vamos a frenar el desarrollo de los más jóvenes. Pero sí influye en la designación por parte del supervisor y del jefe de grupo, quienes son los que están en el lugar y conocen todas las circunstancias, internas y externas, que pueden incidir en el buen desarrollo del trabajo».

Algunas de las deficiencias identificadas, asegura Del Risco, están relacionadas con el conocimiento y estricto cumplimiento de las reglas. «Este es un aspecto que pretendemos exigir y para ello hemos elaborado una especie de “contrato” para cada árbitro de acuerdo con su responsabilidad, y para cada supervisor. En este documento estará descrito todo lo que deben cumplir y hacer cumplir, e incluso la sanción que conlleva cada violación. Será una herramienta útil para evaluar diariamente su trabajo, pero con rigor, y con los que no cumplan con la exigencia, se tomarán medidas. No importa si la transgresión del reglamento influyó en alguna decisión o no, si fue protestada o no, si se vio en la televisión o no».

Hasta el momento están garantizadas todas las condiciones para que los hombres de negro puedan realizar sin contratiempos su función. Tienen asegurado el vestuario y el transporte propio. También el alojamiento en instalaciones diferentes a las de los equipos, salvo en las provincias de Villa Clara y Las Tunas, en las que se trabaja aceleradamente para resolver este inconveniente. Y en cuanto a la remuneración, se espera por la aprobación de una propuesta diferenciada por categorías, que aumentaría notablemente el monto que recibían hasta el momento por su labor.

En zona

Controversial siguió siendo durante la pasada campaña la correcta aplicación de la zona de strike, uno de los aspectos más cuestionados al arbitraje cubano.

«La unificación de la zona de strike ha sido y seguirá siendo uno de los problemas más difíciles de solucionar, aun cuando está bien definida por el reglamento. Pero ocurre que durante muchos años cada árbitro se acostumbró a interpretarla a su manera, y había hasta quien la tenía de dogout a dogout y del cielo a la tierra.

«Será responsabilidad del supervisor evaluar su correcta aplicación y pretendemos chequear constantemente que eso se cumpla, como también la acertada colocación de los receptores —pudieran ser expulsados previa advertencia al jugador y luego al director—, la visibilidad adecuada del home plate, aspecto que también influye en la percepción de este asunto. Será uno de los detalles que más exigiremos durante el desarrollo de la serie en los informes de los supervisores, y eso incidirá en las próximas designaciones», apuntó Del Risco.

Bienvenido el video

Desde el momento en que se anunció que en la 53 Serie Nacional se utilizarían por primera vez las repeticiones de jugadas por video para tomar algunas decisiones arbitrales, se generaron disímiles criterios entre especialistas y aficionados.

La mayoría de las opiniones coincide en que la medida beneficiará al principal espectáculo deportivo en el país en cuanto a calidad y justeza. Permitiría además disminuir las protestas y las expulsiones, y ganar en credibilidad ante los jugadores y aficionados.

«Nosotros estamos a favor de su implementación para el bien del béisbol, pero es algo novedoso que necesita de una serie de medidas organizativas con el fin de que salga bien, pues no todos estamos preparados hoy para ese cambio. El tema está en estos momentos en análisis para definir cómo, desde nuestras circunstancias económicas y tecnológicas, podemos aplicar el uso del video. Eso implica establecer las jugadas que pueden ser decididas por esa vía y la metodología para hacerlo, pero estoy seguro de que no abarcaría todas las decisiones que toman los árbitros durante un juego de pelota», acotó el dirigente.

Aunque no hay ningún detalle decidido aún, se supone que solo sería aplicable al  único juego diario que se televisa durante el calendario regular, y luego en todos los de la postemporada.

El procedimiento, según explica Del Risco, se asemejaría —salvando las enormes distancias tecnológicas— al que tiene buenas posibilidades de aplicarse en la Major League Baseball (MLB) estadounidense durante el próximo año.

El ente rector del béisbol en la nación norteña autorizó la utilización de las repeticiones de video en el año 1998, pero solo para validar cuadrangulares dudosos.

Sin embargo, esto pudiera variar si el próximo mes de noviembre la mayoría de los dueños de equipos de la MLB, la asociación de jugadores y la de árbitros dan luz verde a la iniciativa de ampliar el uso de la tecnología para tomar decisiones relacionadas a otro tipo de jugadas.

La propuesta, presentada el pasado mes de mayo por una comisión encabezada por el ahora vicepresidente ejecutivo de la MLB, Joe Torre, ha tenido buena aceptación por parte de los árbitros y directivos.

La misma establece que cada mánager tendría derecho a solicitar un desafío o challenge —así se ha denominado el pedido de revisión— durante los seis primeros innings del juego y otros dos a partir de la séptima entrada, siempre y cuando no estén relacionados con el conteo de bolas y strikes. Esto obligaría a los mentores a escoger sus «protestas» con mucha inteligencia y no protestar jugadas que no vayan a ser determinantes en el desenlace del juego.

Si los directores hubiesen usado todas sus opciones, los árbitros estarían facultados para solicitar ellos mismos una revisión del video si se tratara de una controversia generada por un cuadrangular.

De acuerdo con varios reportes, después de cada solicitud el árbitro principal se pondría en contacto con la oficina de la MLB Advanced Media en New York, hasta donde llegan las diferentes señales de las cámaras de alta definición que transmiten todos los partidos. Allí, las diferentes tomas serían analizadas por experimentados árbitros, quienes tomarían la decisión final.

Hasta el momento, las reclamaciones realizadas han tardado, como promedio, menos de cuatro minutos, pero en el futuro el tiempo de espera por la decisión pudiera disminuir a poco más de uno.

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