Casi lo mismo… con los mismos

Cuba ocupó el segundo lugar por países, con cota de dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce

Autor:

José Luis López

El cuadrilátero (casi) siguió igual. Ciertamente, dos medallas más «brincaron» la imaginaria línea divisoria entre la actuación de Cuba en el Campeonato Mundial de Bakú 2011 y el que finalizó este sábado en Almaty, Kazajstán. Pero el saldo fue similar: segundo lugar por países, con cota de dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce, por detrás de los anfitriones (4-2-2) y antecediendo a Azerbaiyán (2-0-1).

Pero si quieren, lo hablamos más claro. A pesar de una cosecha de 30 triunfos y ocho derrotas, fue este otro intento fallido en pos de recuperar la hegemonía perdida en el contexto mundial boxístico.

La cita anterior se había solventado para Cuba con cota de dos títulos, una presea de plata y el segundo lugar por países. Realmente, ahora se obtuvieron cinco medallas. Pero las de oro, esas que definen una mejor ubicación por países, tuvieron a los mismos autores: el pinareño Lázaro Álvarez, quien debutó ahora oficialmente en los 60 kilogramos y el semicompleto camagüeyano Julio César La Cruz.

Sumémosle a ello que el elenco local se mostró muy bien preparado, con un excelente físico de sus atletas, que encararon sin miramientos el mejor aval técnico-táctico de los cubanos. Y eso les permitió ganar, sin queja alguna, dos de las tres peleas contra atletas de nuestro país en la disputa del banderín.

En la selección cubana, el «ascendido» Lázaro Álvarez salió airoso en cinco combates. Y en pos del cetro, perdió el primer round ante el brasileño Robson Conceicao. Pero oyó los consejos en su esquina, salió dispuesto a recuperar el terreno perdido y lo consiguió. Intercambió más, pegó sus mejores golpes —combinación de gancho de derecha con rectos y swinnes de izquierda— y los jueces le dieron fallo favorable de 3-0 (29-28, 30-27 y 29-28). Sus lágrimas en la premiación, en lo más alto del podio, matizaron esa emoción del mayor premio en un nuevo hábitat.

Mientras, La Cruz  frenó el ímpetu del cuadro kazajo, que venía inspirado con cuatro victorias consecutivas, dos de ellas ante sus compatriotas. Y también con su quinto triunfo del certamen, superó por 2-1 (29-28, 28-29 y 30-27), en la disputa de la corona, a Adilbek Niyazymbetov, su víctima también de la final  en la justa de Bakú.

Luego de perder por 9-10 el primer round, el agramontino se metió de lleno en la pelea. Con su guardia baja, incitó el ataque del púgil local, para sacar ventaja luego con su velocidad de manos en el contraataque. Y lo logró. Por eso, los tres jueces le vieron ganar los dos últimos asaltos.

Mientras, el subcampeón mundial de los 60 kilogramos, Yasnier Toledo, tampoco pudo hacerse justicia, ahora con cuatro kilos más en su anatomía. Herido en su pómulo izquierdo, cedió por 0-3 (triple 29-28) ante el local Merey Akshalov. El agramontino solo mostró su tradicional combinación de jab de derecha con swinnes de izquierda en el asalto del cierre. Y así no se puede aspirar a la victoria, máxime cuando el rival está en su patio.

La otra derrota cubana la encajó el welter Arisnoydis Despaigne, por 0-3 (27-30, 28-29 y 27-30) ante el empuje del también anfitrión Daniyar Yeleussinov, actual monarca europeo. No obstante, las palmas para el santiaguero, que cumplió con la misión de sustituir al sancionado campeón mundial Roniel Iglesias.

Entonces, seguiremos soñando —¿y cuándo despertaremos?-— con aquella última justa en la que Cuba se ciñó el cetro por equipos, la cual data de Mianyang, China, hace ocho años.

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