Sabana maldita

Con los números que han registrado en lo que va de campaña, los camagüeyanos casi se han quedado sin opciones de avanzar al siguiente tramo del torneo

Autor:

Raiko Martín

Llevado por el infortunio de un excelente colega, estuve durante el pasado fin de semana por tierras agramontinas y durante mi brevísima estancia  aproveché para palpar in situ el ambiente beisbolero que se vive allí. Lamentablemente, más que efervescencia encontré allí un marcado sentimiento de frustración entre los aficionados. Se respira desesperanza por aquellos lares y no es muy difícil imaginar su origen, pues el equipo se ha hundido cada vez más en el fondo de la tabla de posiciones.

No peco de absoluto si digo que nadie pudo darme allí algún motivo convincente —me refiero a términos estrictamente deportivos— para que los camagüeyanos, con los números que han registrado en lo que va de campaña, casi se hayan quedado sin opciones de avanzar al siguiente tramo del torneo.

Es cierto que su cuerpo de lanzadores trabaja para un promedio de carreras limpias de 4.20, que si bien ancla en el puesto 13 de ese escalafón, no anda demasiado lejos de la media que exhibe el campeonato. Tampoco hay notables diferencias en las libertades que han dado —les batean para average de .273— y aunque estén entre los que más errores han cometido (23), ninguna de esas variables me sirve para resolver el enigma.

Del otro lado de la ecuación existen otras estadísticas impresionantes, para mí, capaces de inclinar la balanza hacia un lado más venturoso. Por ahora, solo el equipo de Granma supera los 14 cuadrangulares con sello agramontino y su promedio ofensivo de .282 era, concluida su presentación de este miércoles, el segundo mejor del campeonato. Igual posición ocupan los tinajoneros en la cantidad de extrabases conectados (43), y lideran los hits (185), las bases robadas (16) y el total de bases recorridas (260). Asimismo, solo tres elencos habían anotado más que sus 84 carreras.

Visto lo anterior, se pudiera pensar que es un problema de individualidades. No se puede olvidar el «socavón» dejado en sus respectivas posiciones por las intempestivas salidas de hombres como el receptor Lednier Ricardo y el jardinero Dayron Varona. Pero ellos estuvieron hace un año a tiempo completo y los resultados tampoco fueron halagüeños. Ahora quedan en filas hombres como Dary Bartolomé (.328) —comparte ahora liderazgo de jonrones—, Marino Luis (.370), Alexander Ayala (.279) y William Luis (.182), aunque este último ha tenido un nefasto arranque de campaña. Si no lo han hecho juntos, mucho menos por separado pudieran resolver el problema.

Más que todo, el asunto parece bordear los temas de la mente y la inspiración, heridas muy difíciles de «curar» a corto plazo. Ahora comenzaron con mal pie su pulso frente a los vueltabajeros, quienes aprovecharon muy bien las carencias de sus rivales en el staff de relevistas y la defensa al campo.

Algunos suspiraron en el Cándido González con la faena del abridor Nelson Sosa durante las cuatro primeras entradas, pero par de marfiladas, igual cifra de pelotazos y un sencillo allanaron el camino para que Yaser González sellara con un triple el ramillete de cinco anotaciones pinareñas. Y otra vez en la sabana se sintió el «maleficio».

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