El sexto jugador - Deporte

El sexto jugador

El Tren de Capitalinos, aún medio «ponchado», tiene potencialidades para acelerar el paso y extender la porfía más allá de tres cotejos

Autor:

Norland Rosendo

En penumbras, descolorido. Así imagino el retorno del Tren Azul desde Camagüey, donde los Tigres no creyeron en la potencia de la «mole» ¿de hierro? que lideró la etapa clasificatoria de la Liga Superior de Baloncesto (LSB) y ahora está al borde de un brutal «accidente».

Es que el baloncesto no solo es cuestión de buenos «coches», ni de dotarlos con la mejor técnica. En este deporte influye —y determina— la mística del sexto jugador, que es el ímpetu, la disposición anímica, el extra. Y eso no les faltó a los Tigres en estos dos partidos.

Por eso, los pronósticos, como el balón en las manos de los portentosos organizadores, driblan con mucha frecuencia, suben y bajan, y rebotan en el tabloncillo.

El Tren, aún medio «ponchado», tiene potencialidades para acelerar el paso y extender la porfía más allá de tres cotejos. Basta que se lo propongan.

Suficiente «gasolina» tienen también sus hermanas, las Capitalinas, para no irse de la justa sin siquiera un triunfo en la semifinal, ante unas santiagueras que les apretaron el cuello en los dos cotejos iniciales en el tabloncillo del Cerro Pelado, por cierto, poco elegante para la fiesta de los play off.

Hurgando en la historia, el virtuoso de las estadísticas, Benigno Daquinta, nos recuerda que en la final de la LSB de 2008, los Búfalos remontaron un adverso 0-2 ante Capitalinos.

Los habaneros se habían impuesto como visitadores, pero no pudieron rematar como anfitriones, pues ante su público cedieron en los tres partidos siguientes.

En la semifinal de 2010, los Búfalos repitieron la hazaña. Entonces, los rivales de turno eran sus vecinos los Tigres agramontinos, quienes dominaron los dos cotejos en su patio, y cayeron en los tres escenificados en la sala Giraldo Córdoba Cardín, de Ciego de Ávila.

En la pasada Liga (f) también hubo una «novela» parecida, protagonizada por Capitalinas y Santiago de Cuba. Las chicas de La Habana arrancaron delante en el cruce, pero no pudieron sonreír ni una vez en los tres partidos jugados en la urbe oriental. ¿Sucederá otra vez?

Mientras, los Búfalos —actuales reyes de la selva del baloncesto masculino cubano— enseñaron, una vez más, la potencia de sus «patadas» en su pleito frente a los Toros de Artemisa. Les basta una victoria más para ir a la pelea final. Con ellos sí funciona, y de manera impecable, la mística del sexto jugador.

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