Se aguó la fiesta

Los Indios boricuas se impusieron con pizarra de 2-0 ante los anfitriones Navegantes del Magallanes

Autor:

Raiko Martín

En la pelota puede pasar de todo y con los Azucareros de Villa Clara ya a cientos de kilómetros de la venezolana Isla de Margarita, el equilibrio entre los cuatro semifinalistas de la Serie del Caribe se hizo más notable.

A pesar de las paridades, muchos reconocíamos a los anfitriones Navegantes del Magallanes como los grandes candidatos al cetro. Sin embargo, ese favoritismo no se refrendó sobre el diamante del estadio Nueva Esparta, y los Indios boricuas se impusieron con pizarra de 2-0 para hacer encallar la «nave turca».

La tribu de Mayagüez terminó siendo la bestia negra de la novena anfitriona, a la que ya habían sometido en el último duelo del tramo clasificatorio para asegurar su supervivencia en el torneo y desbaratar las ilusiones de Villa Clara. Pero entonces, las circunstancias no eran ni remotamente parecidas, y la repetición del triunfo fue una gran  sorpresa, incluso mayor a la de muchos aficionados locales que, basados en la historia, esperaban una proeza cubana.

Antes, los Naranjeros de Hermosillo necesitaron llegar hasta el límite para asegurar la posibilidad de que sea nuevamente México depositario del trofeo.

Alfredo Aceves —el mismo que tuvo a los bateadores cubanos comiendo de su mano— y el pinareño Yunieski Maya, convertido en la punta de lanza de los Tigres de Licey dominicano, tensaron el duelo monticular. Ambos equipos, a su forma, se emplearon a fondo para llegar igualados a la parte baja del noveno, cuando un cañonazo de Sebastián Valle impulsó la anotación que desdibujó las esperanzas quisqueyanas.

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