Exámenes de ingreso

Los siete concursantes cubanos en la cita de Polonia pueden contribuir a borrar el mal recuerdo de la actuación de la Mayor de las Antillas en el pasado Campeonato Mundial bajo techo, en Estambul, Turquía

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Si comienzo diciendo que el pasado Campeonato Mundial bajo techo, acaecido en Estambul, le reservó a Cuba una de las peores actuaciones de su historia, no serían pocos los que rematarían argumentando que varios de nuestros principales deportes han tenido esa fatal coincidencia en los últimos años. Otros me tildarían de pájaro de mal agüero, me acusarían de no sacar el dedo de la llaga, de no tener fe. Pero, yo soy un tipo con fe, por eso no hablo de pelota.

Lo más prudente sería centrarme en la venidera cita a capota cubierta, que acogerá Sopot, Polonia, del 7 al 9 de marzo, y en nuestras balas más certeras, aun cuando los nombres de nuestros siete exponentes no se conozcan hasta el próximo día 24.

En 2012 anclamos en el puesto 25 del medallero general —lo peor visto hasta la fecha era el escaño 23 logrado en Budapest 2004—, y los 21 puntos obtenidos en esa cita representan el segundo cómputo más bajo en justas de este tipo. A Turquía acudimos con diez concursantes, «mañana» serán tres menos de acuerdo con la nueva filosofía de la Comisión Nacional de Atletismo: llevar a quienes tengan chances reales, a diferencia de otras ediciones a las que asistíamos con todos los clasificados. ¿Será esta la fórmula salvadora?

Ya se sabe que concursaremos en salto con pértiga (rama femenina y masculina), en ambos sexos del triple salto, así como en las vallas cortas y el salto de longitud, entre los hombres.

Con este dato a la mano, un fragmento de la agenda competitiva programada por los especialistas del patio, y un poquito de sentido común, podemos señalar a cuatro posibilidades casi seguras del septeto que batallará en Sopot. Los garrochistas Yarisley Silva y Lázaro Borges, y los triplistas Pedro Pablo Pichardo y Ernesto Revé son las fichas de mayor peso en el diagrama cubano, por lo que de cumplir las marcas mínimas deben estar sin problemas en tierras polacas.

También destacan la triplista Mabel Gay, única medallista de Cuba (bronce) en el pasado certamen universal a techo cubierto, los vallistas Yordan O’Farril y Jhoanis Portilla, y el saltador de longitud Junior Díaz.

La pinareña Silva tendrá que registrar 4,71 metros, rúbrica que en la temporada ya tienen la polaca Anna Rogowska (4,76), la británica Holly Bleasdale (4,73), la alemana Silke Spiegelburg (4,72), la griega Nikoleta Kiriakopoulou (4,72), la checa Jirina Svobodova (4,71) y la eslovena Tina Sutej (4,71).

Por su parte, Pichardo irá de paseo, pues esos 17 metros que exige la IAAF para asistir al mundial los puede alcanzar brincando de espaldas. Solo el estadounidense Will Claye, tercero en las Olimpiadas de Londres 2012, posee la cota; pero todavía es muy temprano y la campaña apenas se inicia. También Revé debe firmar sin contratiempos y esperar a que la suerte le acompañe el mes entrante.

En tanto, Borges tiene delante una empresa más complicada, ya que nunca ha logrado 5,75 metros bajo techo y al aire libre no sobrepasa la altura desde 2011. Además, aún no alcanza su óptimo estado deportivo y ya nueve «surcanubes» amasan la marca este año.

A tres pasos de la plastilina, Mabel deberá sobrepasar 14,25 metros, mientras que Junior batallará con 8,16. Entre vallas demandan 7,74 segundos.

Claro que, la aceptación de los atletas sin estos tiempos y marcas queda a cargo de los delegados técnicos de la IAAF. En algunas disciplinas la posición en el ranking anual también determina.

Ahora voy a arriesgarme: de Polonia regresaremos con una medalla dorada. Usted conoce a los candidatos. Tiene la palabra.

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