Curar en salud

Este jueves, Villa Clara derrotó 11-4 a Santiago de Cuba, Pinar del Río se impuso 8-0 a Holguín, y Matanzas venció 4-3 a Industriales

Autor:

Raiko Martín

Las tensiones en el presente tramo de la campaña beisbolera andan por las nubes, y no solo por la presión que implica la cerrada lucha por los cuatro boletos a la postemporada. Los duelos que antes de este jueves protagonizaron Matanzas e Industriales son prueba de ello, sobre todo el segundo, en el que, para criterio de algunos, el árbitro principal Juan de Dios León pecó por exceso.

En ocasiones, el tema de los pelotazos se me parece al cuento del cascabel y el gato: todos saben que es necesario el freno, pero nadie ha sabido hasta ahora cómo ponerlo. No he escuchado de algún torneo en el que, como en el nuestro, se hayan tenido que tomar medidas especiales para evitar lo que, a todas luces, parece una especie de tiro al blanco, con vendettas incluidas en nombre de orgullos personales y colectivos.

Los deadballs siempre han existido. Los lanzados a propósito también, aunque estos últimos siempre caen en el plano de la subjetividad, porque solo quienes los «disparan» conocen su verdadera naturaleza.

Viendo como van las cosas por la comarca, uno no puede dejar de preguntarse si está frente a un fenómeno antes incipiente y ahora fuera de total control; si las alarmas solo saltan por la visibilidad mediática y relevancia de las consecuencias —dos hechos frente a las cámaras de televisión y un lesionado—; o si existe alguna forma de atajar esta espiral de violencia beisbolera.

En muy pocos días, dado que somos a copar los extremos, hemos pasado de ningunear la autoridad de un árbitro por defender su criterio apegado a las reglas, a castigar a otro por la pasividad con que asumió la presumible intencionalidad de algunos pelotazos que propiciaron uno de los incidentes más desagradables vistos en nuestros estadios durante los últimos años.

Y ahora, cuando el árbitro ejecuta al pie de la letra lo establecido y aprobado para detener tales despropósitos, a algunos les parece una exageración, un abuso de poder. ¿Encontraremos un día el tan ansiado equilibrio?

Yo, a kilómetros de distancia y con la señal televisiva como único referente, considero que ni Oriolbis Cobas ni Jesús Balaguer buscaron a conciencia la anatomía del bateador rival. Pero mi apreciación es irrelevante para impartir justicia sobre el terreno. Por fortuna, esta vez sí existía la advertencia previa, y en estos casos las reglas son lo necesariamente claras como para eludir sus aplicaciones.

Nuestros árbitros, es cierto, se equivocan más de lo deseado —en el juego anterior entre Azules y Cocodrilos se probó—, pero ante la coartada del lanzamiento cerrado que disfraza toda intencionalidad, necesitan la autoridad imprescindible y asideros fiables para curar en salud. Esos mismos elementos que muchas veces han sido ignorados en la pelota cubana.

Resultados del jueves

Guillermón Moncada
C H E
VCL 0 0 4
2 0 0 0 1 4 11 18 1
SCU 1 2
0
0
0
0
0
0
1
4 9 1
Ganó: R. Carrillo (5-3) Perdió: Y. Guevara (5-8) JS: M. Romero (1)

 

Calixto García
C H E
PRI 3
0
0 0
0
1
1
3
0
8
16
0
HOL 0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
5
0
Ganó: V. Baños (8-4) Perdió: E. Hernández (1-2)

 

Victoria de Girón
C H E
IND
0
0
0
0
0
0
1
1
0
3
9
0
MTZ 0
0
0
0
0
0
0
0
1
4 10
1
Ganó: F. Fuentes (3-1) Perdió: M. Martinez (3-2) HR: Y. Duque, Y. Gourriel, Y. Tomás

Nota: El juego entre Artemisa y la Isla de la Juventud fue suspendido por lluvia.

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