Yo quiero ser el mejor de Cuba

Jasiel Rivero Fernández es uno de los mejores prospectos del baloncesto cubano. En la pasada Liga Superior descolló con el quinteto de Capitalinos y ahora se busca un puesto de titular en la selección nacional

Autor:

Norland Rosendo

Tiene 20 años y mide 2.04 metros. Y en la caja de su cuerpo caben unos cuantos kilos más, pero es tan virtuoso bajo las tablas que cuando hace de poste, a los rivales no les queda otra que echarle fuerte las libras para poder detenerlo.

Jasiel Rivero Fernández es uno de los mejores prospectos del baloncesto cubano. En la pasada Liga Superior descolló con el quinteto de Capitalinos y ahora se busca un puesto de titular en la selección nacional.

Sus movimientos en la cancha son muy técnicos y elegantes, tanto que, pese a no tener aún la experiencia que se necesita para liderar a un elenco tan fuerte como el de La Habana, la afición confía más en él que en otros consagrados.

«Yo quiero ser el mejor de Cuba. Y no lo digo por autosuficiencia, es mi meta. Para eso  entreno todos los días, trato de aprender siempre lo que me enseñan los técnicos y los atletas experimentados, como Joan Luis Haití.

—¿Siempre te gustó el baloncesto?

—Sí, desde que empecé en este deporte, cuando tenía 12 años, lo preferí. Un entrenador vio que mi papá era alto y le preguntó si tenía un hijo de gran tamaño. Así fue como me captaron.

«En las categorías iniciales, de 11-12 y 13-14 años, no era el más alto del equipo, y eso facilitó que me enseñaran a jugar por fuera de la “botella”. Después crecí bastante y lo que hice fue perfeccionar esas habilidades».

—¿Entonces te gusta más jugar por fuera que bajo las tablas?

Bueno, adentro me salen bien las cosas, pero realmente prefiero jugar por fuera.

—¿Y en qué posición te desempeñas ahora?

—Estoy de ala pívot.

—¿Qué consideras que debes mejorar?

—Sé que debo esforzarme mucho en todos los sentidos, porque este es un deporte en el que no te puedes descuidar nunca. Quiero ser más efectivo en los tiros desde la media y larga distancia.

—¿No te sientes presionado en la preselección?

—Esta es una mezcla de jóvenes y experimentados. Todos nos llevamos bien, los entrenadores nos exigen que haya disciplina y cohesión. Disfruto lo que hago.

—¿Y de quién aprendes más?

—Me fijo mucho en Haití. Trato de copiar siempre lo positivo de él y de los demás.

—¿Practicas otro deporte en tus ratos libres?

—Cuando puedo juego un poco de pelota. Yo soy azul, león hasta la muerte.

—¿Estudias?

—Me gradué de técnico medio y aspiro a ingresar en la universidad.

—¿Y te gustaría probarte en ligas de más nivel que la cubana?

—Sí, pero primero quiero ser bueno aquí. Aprender lo suficiente, perfeccionar la técnica. Complacer a mi público. Y después, si tengo la oportunidad, probarme en torneos de mayor envergadura.

—¿Quiénes son tus ídolos?

—En la NBA, LeBron James, del Miami Heat; y aquí, ya te lo dije, «El Papa» Haití.

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