¡Humo de campeones!

En el sexto juego de la final, disputadísimo hasta el último out, Pinar del Río venció a Matanzas 9-6 y se coronó Campeón de la LIII Serie Nacional de Béisbol

Autor:

Raiko Martín

MATANZAS.— Pinar del Río regresó al trono de la pelota cubana. De forma merecida, pues protagonizó los mejores desempeños de la postemporada y remontó situaciones tan adversas que exigían reacciones casi milagrosas. Vino a esta ciudad a terminar una obra que será recordada en todos los rincones de la Isla, porque era Matanzas el equipo que más hizo por el título a lo largo de toda la campaña, el favorito antes de la batalla. Pero así es el deporte. Y también la vida, que premia, que da revancha, que da alas a los sueños.

Fue el sexto juego, disputadísimo hasta el último out, una prueba difícil para todos. Midió una vez más la capacidad de los Cocodrilos yumurinos para nadar a contracorriente, la de los Vegueros para contrarrestar inquietantes y sorprendentes estrategias, y la de los aficionados para resistir cada instante de altísima tensión.

Iniciamos el juego alternando la vista entre el terreno y el cielo, pues peligrosos nubarrones comenzaban a despertar los fantasmas de otro aplazamiento. Pero finalmente la historia no se repitió y hubo fiesta.

La lluvia del día anterior solo tuvo efecto en la decisión del timonel pinareño, quien buscó llegar al trono por el camino más corto y, como muchos esperaban, le confió la hoja de ruta a su as monticular Yosvani Torres. En cambio, Víctor Mesa se decantó por repetir su anterior elección, y fue Joel Suárez el encargado de subirse en la lomita para intentar la supervivencia.

Solo que esta vez el manager matancero no le dio mucho cordel, pues con el boleto a Roel Santos y el triple impulsor del inspirado David Castillo, desaparecieron todos los signos de confianza. Al rescate vino el refuerzo tunero Yoelkis Cruz y logró minimizar los daños.

Mientras, Torres volvía a la rutina de siempre, esa en la que de momento se enreda antes de poner el turbo de sus motores. Su calvario sucedió ahora en la misma apertura, aunque —todo hay que decirlo— no encontró el respaldo defensivo que merecía. De momento, pareció Pinar del Río el equipo que caminaba a milímetros del precipicio y sin opciones de fallar. Primero el error en tiro de Luis Alberto Valdés —preámbulo de una nefasta noche con el guante— y luego la pelota que «escupió» el receptor Lorenzo Quintana cuando era un out cantado el corrido de Eriel Sánchez hacia el home, propiciaron el racimo de tres carreras que enardeció las tribunas.

Los Vegueros descontaron una en el cuarto capítulo. Todo comenzó con deadball que cantó el principal Juan José Cuevas de oídas, porque Quintana solo se enteró cuando el pitcher ya tenía la pelota de regreso a sus manos. Entonces el máscara llegó a la antesala por cohetazo de Osniel Madera y pisó la goma gracias a otro imparable de Valdés.

Sin embargo, la gran revancha del torpedero pinareño llegó más tarde. Como hace unos días, las urgencias habían impulsado al estratega local a echar mano al «matador» Félix Fuentes para apagar un incendio que parecía de grandes proporciones. En conteo de dos strikes y una bola, y con las bases llenas y sin outs, Valdés conectó un largo batazo que sobrepasó a Ariel Sánchez y a la barda del jardín izquierdo. La locura en los bolsones verdes de la tribuna fue incontenible.

El acto concluyó con una anotación visitante más, y el litigio por la corona pareció listo para sentencia. Sin embargo, el carrusel de las emociones siguió girando sobre el Victoria de Girón, pues el largo vuelacercas con uno a bordo de Eriel, reactivó los sueños de grandeza de la marea roja. Pero Yoanni Yera se quedaba corto en funciones de salvamento.

Superado el límite de disparos permitidos, Torres tuvo que abandonar nuevamente su obra sin concluir. Urquiola, quien muchas veces le ha dado votos a la juventud, trajo a Vladimir Gutiérrez, y el novato más sobresaliente de la campaña le cumplió, a pesar de no haber podido cerrar completamente la pinza.

Ya sus compañeros habían clavado la estaca hasta el mismo corazón del Cocodrilo con el jonrón de Quintana frente a los envíos del «importado» tunero Carlos Juan Viera, cuando se metió en complicaciones frente a la tanda baja yumurina. Al permitir hits de Gracial y Raúl González, el muchacho de 19 años necesitó el salvavidas de Vladimir Baños y, ya con todos de pie, el diestro ponchó al emergente Lázaro Herrera, dominó a Moreira en roletazo inofensivo y desató la euforia al liquidar a Ariel Sánchez por la vía de los strikes.

Para la historia, quedaba la faena encomiable de todo un grupo —claro, con sus sobresalientes individuales—, pero sobre todo de Alfonso Urquiola, ganador por tercera vez como director del equipo pinareño, ahora tras años de ausencia. Según los datos de nuestro estadístico Benigno Daquinta, sumados los seis campeonatos que conquistó como jugador de Vegueros, el timonel verde se convirtió en la persona más laureada en series nacionales.

Así, de forma dramática y a la vez feliz, con el reconocimiento también a ese equipo matancero que luchó hasta el último aliento, bajó el telón de la LIII Serie Nacional. Vueltabajo está de fiesta. Y el béisbol también.

Resultados del miércoles

Victoria de Girón
C H E
PRI
1
0
0
1
0
5
1
0
1
9
12
3
MTZ 3
0
0
0
0
2
1
0
0
6 7
1
Ganó: Y. Torres Perdió: Y. Cruz Salvó: V. Baños HR: L. A. Valdés, E. Sánchez, L. Quintana

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