Sin camisa en el manicomio

Tras las dos primeras rondas, el trebejista noruego Magnus Carlsen lidera el Memorial Gashimov, con sede en Azerbaiyán

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Hasta hace muy poco el hecho de que un ajedrecista, por muy talentoso que fuese, pensara siquiera en alcanzar las 2800 unidades Elo era motivo suficiente para buscarle asilo en el más renombrado de los manicomios —a fin de cuentas, genios como Kafka, Van Gogh y Virginia Woolf también rozaron la locura—. Pero ya Magnus Carlsen escapó de esa camisa de fuerza, la deshizo y con los retazos construyó un camino más grande —puede que solo para él—, un camino que lleva a lo inimaginable: 2900 puntos, una nueva era de la mano del hombre que pudiera convertirse en la mayor creación que ha parido Caissa.

El Memorial Gashimov, con sede en Azerbaiyán, viene siendo parte de ese puente hacia la inmortalidad, un torneo que promedia 2780 con el nene noruego en rol de comandante tras las dos primeras rondas.

El actual campeón mundial ostenta 2881 rayas en el ranking de la FIDE, y el mes de mayo bien pudiera recibirlo aún más henchido. «Estos son otros tiempos, resulta menos complicado ganar Elo, solo basta comparar las épocas y ver la cantidad de exponentes que hoy respiran por encima de 2700», dicen muchos, y es cierto. Mas, la matemática no falla y para aspirar al coeficiente del prodigio nórdico hay que cumplir una fórmula «sencilla»: ganar y solo ganar, pues un mero empate conduce a cuantiosas pérdidas —de las derrotas ni hablo—.

Entrando en la justa que nos compete, les cuento que asisten seis sesudos archiconocidos entre trebejos. Además del ya mencionado rey universal, se rompen las neuronas el bambino Fabiano Caruana (2783), el estadounidense Hikaru Nakamura (2772), el ruso Sergey Karjakin (2772), y los azeríes Shakhriyar Mamedyarov (2760) y Teimour Radjabov (2713).

Solo un hombre ha ganado en sus dos presentaciones —ya saben a quien me refiero— y el escalafón en vivo lo acoge con 2889,2 unidades y una agregado de 8,2. Restan ocho jornadas competitivas, ocho oportunidades para que la computadora humana siga moliendo cerebros, haciendo historia.

En la tabla de posiciones, detrás del escandinavo se ubican Caruana, Karjakin y Radjabov, todos con una raya. Después marchan Nakamura y Mamedyarov, dueños de media unidad.

El primer día Carlsen destrozó a Mamedyarov y este lunes le impartió una clase a Nakamura. Por cierto, hace poco el «samurái americano» bromeó a costa de su victimario de turno en la redes sociales, llamándolo Sauron, en alusión a la famosa saga El señor de los anillos. Tiempo después, el monarca del orbe respondió en una entrevista: «La verdad es que nunca he visto la película. En caso contrario, y si Nakamura fuese mejor jugador de ajedrez, quizá me podría haber sentido ofendido». Creo que este triunfo de Magnus silenciará por buen rato al descendiente nipón.

Lo que queda a su paso en el Memorial Gashimov es un amasijo de huesos temblorosos y rezos para la supervivencia. Nadie quiere alzarle la voz a papá… Cuestión de respeto.

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