Una jaba en cada mano

La pertiguista cubana Yarisley Silva gana de nuevo el torneo Pole Vault at the Mall, un certamen atlético incluido en el Drake Relays. Este viernes tratará de reeditar la hazaña de 2013, cuando la pista de la Universidad de Drake la vio coronarse al aire libre, gracias a 4,85

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Había un millón de gente por todos lados —tal vez me sobren algunos ceros, pero el tumulto nada tenía que envidiarle a la hospitalidad de un P4 en plena tarde. Entre tantos soplidos a ras de cuello apenas puede uno calmar la montaña rusa que se forma en el estómago. Imaginen, un supermercado, de esos de las películas, con varios pisos, convertido en escenario de la competencia. Pero la pértiga sigue firme. Yarisley Silva gana de nuevo, en pocos días estampan su figura en cualquier bebida energética.

Fue en el torneo Pole Vault at the Mall, un certamen atlético incluido en el Drake Relays que acoge la ciudad estadounidense de Des Moines, en Iowa, y que tenía a la cubanita como monarca defensora. Ahora —según las pautas no escritas de la prensa deportiva— me tocaría mencionar su palmarés: medallista en esto y en aquello, mas sería hablar de lo mismo. Prefiero centrarme en su reciente concurso.

Primero tuvo que emplearse a fondo para burlar los 4,58 metros, pues solo en el tercer intento pudo sobrepasar la altura. Eso, supongo, por el estrés manifiesto de competir con el público encima.

Luego llegaron los 4,68 y ¡pum!, adiós nervios. Una sola carrera, un solo salto, miles de aplausos, la medalla al cuello, una jaba en cada mano. Tremenda compra. El metal plateado fue para la norteamericana Kylie Hutson (4,68 en el segundo intento), reina en 2011; mientras que Becky Holliday (4,58) se acomodó en la tercera plaza.

En 2013 la pinareña firmó 4,82 metros con récord para Cuba y el evento, pero su tope actual es de 4,90, rubricado en Hengelo, Holanda, hace diez meses.

Por los hombres, en el Pole Vault at the Mall descolló el francés Renaud Lavillenie (5,71), quien tras una breve ausencia demostró porqué es el mejor garrochista del momento.

Hoy Silva tratará de reeditar la hazaña de 2013, cuando la pista de la Universidad de Drake la vio coronarse al aire libre, gracias a 4,85. ¿Su rival más peligrosa? La anfitriona y titular olímpica Jennifer Suhr.

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