Una mujer para respetar

Laritza Columbié es la primera y única mujer cubana en alcanzar el grado de cinta negra 5to. Dan en taekwondo

Autores:

Julieta García Ríos
Yordano Reyes

Camina segura pese a no sentirse a gusto con ese vestido ceñido al cuerpo y los tacones. En cambio, él se deja llevar por la irresistible cadencia de la mestiza que tiene ante sí. Y trama tenerla.

Cautelosamente la sigue, y se abalanza sobre ella en un sitio de la calle en que la iluminación es más tenue. La mujer no cede. El desconocido sujeta su mano y de un brusco giro ella se deshace del agarre y se pone a la defensiva. El agresor corre: corre de miedo y lamenta no haber escogido una «buena presa».

Sucedió hace algún tiempo cuando la mujer de la anécdota aún no se había convertido en la primera y única cubana en alcanzar el grado de cinta negra 5to. Dan en taekwondo (hasta enero último, el grado más alto alcanzado por una compatriota había sido 4to. Dan). Su nombre es Laritza Columbié, tiene 39 años y es máster y profesora asistente de la Universidad de las Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo, institución en la que imparte la asignatura de Taekwondo como especialidad de pregrado.

En conversación con Juventud Rebelde, la ex atleta de la selección nacional desde 1994 al 2000 comentó que desde que terminó su carrera en el alto rendimiento se propuso continuar superándose.

«Este deporte lleva mucho sacrificio. Más cuando alcanzas una edad en que tienes que llevarlo a la par de la familia y el trabajo. Su técnica va haciéndose más compleja en la medida en que vas pasando de un grado a otro. Te evalúan la ejecución de las poonsae (similar a las kata del kárate), las combinaciones de desplazamientos, el combate con mayor rigor y los rompimientos, que son complicados, pues requieren determinada técnica y mucha concentración para ser eficaces».

Madruga cada día para llegar temprano al Fajardo y entrenar en el mismo tapiz donde horas más tarde le imparte clases a sus alumnos, «futuros profesores de taekwondo».

De siete a nueve es su tiempo, el de depurar la técnica y estar segura de sí. Y ahora que ya pasó la prueba, sigue la rutina para estar en forma.

Retrospectiva de una atleta

Desde niña el deporte la apasionó y tuvo a su favor la estatura, pues destacaba entre las más espigadas de su clase. Empezó por baloncesto y balonmano. Al taekwondo llegó siendo alumna de los Camilitos.

«Con apenas dos meses en el deporte asistí a un campeonato provincial y fui campeona en la división de los 70 kg (aunque no hacía ese peso). Tras ese resultado me captaron para la ESPA provincial. Al poco tiempo me presenté en el Campeonato Nacional y gané medalla de bronce. Enseguida me ascendieron al equipo nacional juvenil. Eso fue en el año 1993», rememora.

En la siguiente competencia Laritza obtuvo plata y el pase a la selección nacional de primera categoría. Solo había transcurrido un año.

La joven permaneció en el alto rendimiento hasta el año 2000. Su somatotipo resultaba ideal para el deporte (1,73 metros de estatura y unos 60 kilos), y sus largas extremidades le permitían golpear cómodamente a su adversaria.

En esa época siempre fue medallista en los torneos domésticos. Internacionalmente, su mejor resultado fue el primer lugar en el Campeonato Centroamericano Universitario celebrado en 1997 en México.

Con cariño recuerda las lecciones de su maestro Roberto Cárdenas, actual entrenador principal de la selección nacional masculina, y a sus compañeras de equipo Yordanka Pereira, Yamila Díaz… «Esa fue una etapa de mucho sacrificio, pero muy bonita, que me marcó para toda la vida. Ahí se forjó mi voluntad, el compañerismo, la responsabilidad…», reflexiona con nostalgia.

De ella refiere Cárdenas, entonces jefe técnico de la selección nacional femenina: «Fue una excelente atleta. De ejemplar conducta, entrega y disposición. Muy disciplinada, obediente  y dedicada a su autosuperación».

En el año 2000 se graduó de licenciada en Cultura Física y también tuvo a su hija. Comenzaba así una etapa nueva, la de educar a su niña al tiempo que impartía clases de taekwondo en la Escuela Internacional de Educación Física y Deportes.

«Esta fue una experiencia enriquecedora, por los conocimientos que adquieres al congeniar con tantas naciones diferentes. Los atletas que venían por taekwondo tenían buena preparación en la parte de las poonsae, no en el combate. Esa la adquirieron con nosotros», dice.

Desde el 2007 Laritza transmite su experiencia en el Fajardo —como se le conoce popularmente—, donde le imparte clases a alumnos de 2do. año como parte de sus conocimientos de los deportes de combate. También trabaja con los campeones de taekwondo.

—¿Cómo te sientes al trabajar con el alto rendimiento?

—Es gratificante ver cómo aprenden. Ellos piensan que el taekwondo lo van a vencer fácilmente, que están convalidados por el mero hecho de pertenecer a la selección nacional. Y cuando les imparto las clases y comienzo con lo teórico, se dan cuenta que es diferente la metodología de la enseñanza deportiva. Incluso ellos tienen que examinarse al final de mi asignatura y si tienen 2do. Dan hacen el examen para pasar al 3ro. Al principio están algo desmotivados, pero luego le cogen el ritmo y hay quienes se interesan tanto que desean continuar superándose.

—¿Cuánto ha variado el taekwondo?

—Ahora es mucho más dinámico. Antes se competía en tres asaltos de tres minutos cada uno; y ahora duran solo dos. Al disminuir el tiempo, te exigen que seas más dinámico. También se le da más puntuación a las patadas a la cabeza y con giro, por lo que te tienes que preparar más técnicamente. Antes éramos más fuertes que tácticos, mientras que en la actualidad la táctica predomina.

—¿Qué consejo le das a los taekwondistas cubanos?

—Les recomiendo a todos los que practiquen taekwondo que continúen estudiando el deporte. Que no se conformen solo con el conocimiento del combate; que profundicen en su historia y que lo vean como una enseñanza para la vida.

—¿Nunca sientes miedo?

—El miedo es humano. Si estás bien preparada, sentirás seguridad en ti porque dominas tu cuerpo y estás lista para enfrentar a cualquier contrario y adversidad.

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