«Locos» con trusas bien puestas - Deporte

«Locos» con trusas bien puestas

Catorce de los mejores clavadistas del mundo saltarán este sábado desde una plataforma a 27 metros de altura, ubicada en un risco del Castillo del Morro, como parte de la fase inicial del Red Bull Cliff Diving, que acoge La Habana por primera vez

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Hay que tener mucho más que los pantalones bien puestos —mejor digamos trusas, dado el caso— para subirse allá arriba y desafiar los vértigos y la gravedad, como si hablásemos de un resbalón desde una canal hacia una piscina. Lo pondré más claro: 27 metros de altura, viento y peñascos, no sé cuantas piruetas y el riesgo de caer al agua en una posición poco favorable. El Red Bull Cliff Diving no exige poco, pero tampoco ofrece poco. Si usted quiere emoción tiene que ver la Serie Mundial de clavados, tiene que ir mañana al Castillo del Morro de la Habana, prender la TV, cualquier cosa excepto perderse semejante show.

Este jueves los 14 atletas invitados a esta fase inaugural, con sede por vez primera en la capital cubana, entrenaron en la majestuosa fortaleza. Cuando digo entrenar quiero decir tragar en seco y saltar desde bien alto, no calentar los músculos con carreritas ni masajitos.

Si aún no entienden el concepto, los invito a pasear por el malecón habanero y echarle una ojeada a la plataforma que descansa a los pies del faro, en uno de los riscos, para ser exactos. Después traten de averiguar el coeficiente de «locura» que se necesita para acometer tamaña empresa.

Entre los valientes —o «chiflados», da lo mismo— de la fase de 2014 descuellan el ruso Artem Silchenko, el británico Gary Hunt, el colombiano Orlando Duque y el mexicano Jonathan Paredes, primeros, por ese orden en el ranking de 2013.

Silchenko conquistó en la edición precedente el título del evento organizado por Red Bull y que celebra ahora su sexta edición. En tanto, Hunt atesora tres coronas consecutivas entre 2010 y 2012, y Duque fue el primer campeón, en 2009.

Detallen estos datos: Inician el vuelo desde una altura que casi triplica los estándares olímpicos en un tanque de clavados —de tan solo escribirlo me erizo—, con los giros aceleran más rápido que un auto de carreras y entran al agua a una velocidad de 85 km/h, tan solo tres segundos después del despegue. El impacto en el cuerpo es extraordinariamente violento. ¿Qué aditamentos los protegen? Solo su habilidad y control físico.

La segunda parada este año será el próximo 7 de junio en la ciudad estadounidense de Fort Worth. Luego vendrán la Guarida de la Serpiente, en Inis Mor, Irlanda; los fiordos noruegos de Kragero; San Miguel, en el archipiélago portugués de las Azores; Bilbao, en España, y Niteroi, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro.

Ya ven, la cosa no termina en el Morro, apenas comienza.

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