Una deuda que pagar

Montar un espectáculo en su mismo patio que trascienda las fronteras del béisbol, es una de las deudas del deporte cubano. El atletismo le debe emoción al pueblo y el Memorial Barrientos solo vino a mostrar más de lo mismo

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Desde su misma génesis el deporte ha seguido siempre una pauta esencial: entretener. Si bien la competitividad y la selección de los atletas más rápidos y fuertes, marca desde tiempos remotos la esencia de la actividad física, el acto en sí es una actividad puramente lúdica. Sin el público no tiene sentido tanto corre corre y alboroto. Esa es una de las principales deudas del deporte cubano, montar un espectáculo en su mismo patio que trascienda las fronteras del béisbol. El atletismo le debe emoción al pueblo y el Memorial Barrientos solo vino a mostrar más de lo mismo.

El viernes se inauguró esta tradicional competencia del deporte rey en Cuba y al parecer muchos pensaron que con la sola presencia de nuestros mejores exponentes, bastaba para aprobar el examen. Las gradas del estadio Panamericano de La Habana estaban vacías, el campo estéril como un sembrado en la Luna, ninguna información visual de los resultados. Ni música en el ambiente, ni agua potable, mucho menos ofertas gastronómicas. Nada que se acercara a la fiesta que puede y tiene que ser un suceso de semejantes proyecciones.

Ya saliendo de la catarsis, les cuento que en los resultados de la primera jornada descolló Yaimé Pérez, vencedora con marca personal de 66,03 metros en el lanzamiento del disco femenino. Yailen García ganó los 10 000 metros para damas gracias a un crono de 35.50,15 minutos, mientras que entre los hombres se impuso Richard Pérez 29.57,6.

El discóbolo Jorge Fernández triunfó con un lanzamiento de 65,25 metros y Gilda Casanova marcó 52,5 segundos en la vuelta al óvalo para ceñirse la corona. Por los hombres en los 400 metros brilló Osmaidel Pellicier (47,3).

El salto con pértiga, rama masculina, sigue defraudando, pues el principal exponente histórico del mayor archipiélago caribeño continúa sin encontrar el rumbo que le reservó el metal plateado en el Campeonato Mundial de Daegu 2011. Lázaro Borges no ha podido estabilizarse y terminó en el segundo puesto, merced a 5,20 metros logrados en el tercer intento. Yankiel Lara calentó el trono al rubricar el mismo registro en su primer vuelo.

Mientras, Rose Mary Almanza venció en los 1 500 metros (4.22,0 minutos) y Jairo Guibert (7,67 metros) hacía lo propio en el salto de longitud. En definitiva, dificultades con el cronometraje electrónico, el fotofinish y otros detalles técnicos, impidieron que este redactor conociera a tiempo el resto de los resultados de la fecha inaugural. Casos y cosas de una ¿deuda eterna?

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