Las manchas del encefalograma

Las escuadras que representarán a Cuba en la Olimpiada Mundial de Ajedrez, prevista del 2 al 14 de agosto, pueden desempeñar un meritorio papel, superior a lo visto en Estambul 2012

Autor:

Abdul Nasser Thabet

No voy a decir que está en las manos de ellos mejorar la actuación alcanzada en Novi Sad-1990 y Calviá-2004, cuando merecieron el séptimo escaño; ni en las de ellas emular siquiera lo conseguido en Khanty Mansiysk-2010, al arañar el cuarto lugar. Soy muy joven para que me tilden de loco y he comprobado que las profecías en el deporte es mejor dejárselas a los kamikazes. Pero, las escuadras cubanas que nos representarán en la venidera Olimpiada Mundial de Ajedrez, con sede en Tromso, Noruega, bien pueden desempeñar un meritorio papel, sobre todo superior a lo visto en Estambul 2012.

Primero daré los nombres, después iré al análisis, así que no se desesperen. Lógicamente, Leinier Domínguez (2760 puntos Elo) funge como el cerebro principal de la Mayor de las Antillas en el certamen previsto del 2 al 14 de agosto, avalado por el tremendo momento deportivo que vive. Completan la nómina masculina, Lázaro Bruzón (2694), Yuniesky Quesada (2642), el campeón nacional Isam Ortiz (2588) y Yuri González (2557). El plantel estará dirigido por el Gran Maestro (GM) Aryam Abreu (2455), quien habitualmente colabora en el entrenamiento del güinero.

En tanto, la Gran Maestra Femenina (WGM) Lisandra Ordaz (2359) lidera a las muchachas, por su condición de «comandante» del ranking nacional. Junto a ella estarán Sulennis Piña (2335 y reina del certamen doméstico), Yanira Vigoa (2317), Maritza Arribas (2308) y Yaniet Marrero (2327). El GM Román Hernández (2375) será el capitán de la nave.

Como dato curioso destaca que la incombustible Maritza cubrirá su decimotercer tramo olímpico, mientras Vigoa y Yuri pondrán por vez primera sus  neuronas en semejante calentura. Leinier, Bruzón y Sulennis harán su octava aparición.

En la justa precedente los hombres se ubicaron en el sitial 11, al tiempo que las chicas anclaban en el decimonoveno puesto, muy lejos de sus posibilidades reales.

La principal dolencia de los varones siempre es la misma, una copia exacta de aquel truco de magia en el que el ilusionista parte en dos a su asistente, solo que esta vez sucede de verdad. Ya saben. Leinier y Bruzón arriba, machacando y aguantando, poniendo la cara, raspando cada punto. Debajo, y separado a cien años luz, el resto, sin poder respaldar el trabajo de los musculosos pensantes. Solo les diré que en la pasada edición estos dos colosos aportaron más unidades (15,5) que sus tres coequiperos juntos (15), incluso, a pesar de que el mejor exponente de Latinoamérica no jugó todas las partidas.

A las mujeres les falta carretera y batallas de nivel, sobre todo en Europa. Veremos si los deseos de Yaniet le alcanzan para emular su medalla de oro en el tercer tablero (independientemente de la mesa que ocupe) durante Khanty Mansiysk-2010, y si Lisandra aguanta en el primer puesto. Les toca entonces a Vigoa y Sulennis trabajar con tino, y a Maritza aportar sus cien terabytes de cotejos procesados.

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