Dos marcas de la casa

El talento de Julio Alfredo Martínez, con la ayuda de su coterráneo Vladimir Gutiérrez, condujeron al equipo cubano hacia su segundo triunfo sucesivo frente al elenco universitario estadounidense

Autor:

Raiko Martín

PINAR DEL RÍO.— Los dos boletos del primer episodio fueron lo más parecido a los nubarrones que, de momento, aparecieron en el cielo de esta ciudad y amenazaron con una nueva suspensión. Pero como mismo el viento se llevó el peligro atmosférico, el talento de Julio Alfredo Martínez afloró para conducir, con la ayuda de su coterráneo Vladimir Gutiérrez, al equipo cubano hacia su segundo triunfo sucesivo frente al elenco universitario estadounidense.

Pudo haber sido cuestión de nervios, aunque el zurdo vueltabajero está acostumbrado a brillar frente a los suyos. Lo cierto es que desde el fly corto a los jardines del segundo episodio que se convirtió en el primer hit de los visitantes, hasta el boleto que regaló en el séptimo capítulo, 15 bateadores rivales fracasaron en el intento de castigarlo con sus maderos.

Y así, con apenas par de incogibles soportados y cuatro ponches a su cuenta durante las siete entradas de actuación, se fue Julio Alfredo a las duchas premiado por los mismos entusiastas aplausos con los que el público reunido en el estadio Capitán San Luis recibió al jovencito Gutiérrez, la nueva joya del staff local.

Desde la otra orilla, el timonel Van Horn le había dado carrete a uno de sus caballos de batalla. Antes del duelo, el diestro James Kaprielian era uno de los dos únicos lanzadores norteños que acumulaba tres triunfos durante los más de 25 partidos que ha disputado el equipo. Además, llegaba con la reputación de ser un buen ponchador y dueño de un control exquisito, pues en 20 entradas de actuación había retirado a 25 rivales por la vía de los strike y regalado apenas cuatro boletos.

Ese ritmo, de poco más de un ponche por inning, lo mantuvo durante las primeras tres entradas, que si no resultaron inmaculadas fue por el costosísimo error en tiro a primera del receptor Chris Okey, después del tercer strike a Roel Santos que suponía el cierre del inning. Entonces llegó el primer imparable cubano, un doble al jardín de Luis Yander La O que desatascó la pizarra.

Pero a medida que avanzó el juego Kaprielian fue perdiendo gas hasta encajar los dobletes de Guillermo Avilés y Yordan Manduley, en la cuarta y sexta entrada, respectivamente, que hubiesen bastado para poner la serie amistosa —pactada a cinco desafíos— muy cerca de caer en el saco cubano.

Mas no fue solo el soberbio trabajo monticular lo único destacable de este equipo cubano, que contra la lógica presión que significaba borrar la imagen dejada en el anterior tope, se ha visto muy a gusto sobre el diamante. Entre los dos primeros partidos no han pifiado a la defensa y han conectado 18 imparables, varios de ellos tan oportunos como el de Frank Camilo Morejón con las bases llenas en el octavo que empujó las últimas dos anotaciones del choque.

Con semejante ventaja, el mejor novato de la pasada Serie Nacional cerró el lazo y desató el gozo. Para hoy está pactado en el mismo escenario un doble programa que pudiera dejar sentenciada la serie. El primer partido comenzará a las 3:00 p.m.

Capitán San Luis
C H E
USA 0 0
0
0
0
0 0 0
0
0 4 2
CUB 0 0
1
1
0
1
0 2 - 5 8
0
Ganó: J. A. Martínez (1-0) Perdió: J. Kaprielian (0-1) JS: V. Gutiérrez (1-0)

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