Duros de matar

Nadie puede negar que es Matanzas el equipo más estable de las últimas campañas. Hasta hoy son líderes de la fase clasificatoria, ningún rival supera sus prestaciones ofensivas, y su cuerpo de serpentineros marca la pauta en el campeonato

Autor:

Raiko Martín

Más allá de gustos, simpatías y apasionamientos, nadie puede negar que es Matanzas el equipo más estable de las últimas campañas. Y en lo que va de la presente temporada, la historia discurre por similares derroteros. Hasta hoy son líderes de la fase clasificatoria, ningún rival supera sus prestaciones ofensivas, y su cuerpo de serpentineros marca la pauta en el campeonato.

Claro que, por lo visto en años anteriores, ninguno de estos detalles debe sorprender. Sin embargo, lo que sí llama la atención es cómo el grupo ha sabido mantener los mismos niveles de rendimiento cuando su line up se ha visto afectado por notables ausencias.

No hablamos solamente de los casos del segunda base José Miguel Fernández —uno de sus pilares ofensivos— o del receptor Lázaro Herrera, separados por indisciplinas y de quienes la federación cubana ha declarado desconocer su paradero. También tienen en el dique seco, por lesión, a un seguro defensor de las praderas como Víctor Víctor Mesa, y a Ariel Sánchez, otro de sus artilleros más respetados.

En tales condiciones consiguieron este viernes un ajustadísimo triunfo en el Cuartel de los Cazadores artemiseños, donde el zurdo Cionel Pérez tejió otra de las faenas que lo consolidan como un pilar importante en la rotación abridora. El jovencito mantuvo en un puño a la batería local durante casi siete entradas, en la que apenas toleró cinco imparables. Para más datos, retiró consecutivamente a los 12 rivales que enfrentó entre el tercero y el sexto capítulo, y recetó cinco ponches.

Similares méritos merecieron, además del perdedor Misael Villa (8.1 innings, cinco hits y una carrera), los encargados de preservar la mínima ventaja conseguida en la misma primera entrada, gracias a los dobletes seguidos de Dainer Moreira y Hefferson Delgado. Los Cazadores colocaron el empate a 90 pies del home en el séptimo y octavo acto, mas los relevistas Yohan Hernández, Ramón Licor y Adrián Sosa conjuraron sus esfuerzos para abortar cada amenaza.

Entre las noticias de la jornada vespertina también estuvo el triunfo de los vigentes monarcas vueltabajeros a la orilla del Guaso. Esta vez la batería pativerde se acordó de respaldar el esfuerzo de sus abridores, y fue Julio Alfredo Martínez el beneficiado. El zurdo, dueño del mejor promedio de carreras limpias de la serie, soportó tres inmaculadas anotaciones con ¡tres hits! en poco más de siete entradas frente al ataque de los Indios guantanameros.

En contraste, sus compañeros lograron subir al pizarrón una docena de imparables, entre ellos par de vuelacercas del novato Lázaro Alonso, quien además empujó seis compañeros hacia el plato.

En otro resultado, los Gallos tuvieron un desembarco feliz en el ultramarino Cristóbal Labra, donde noquearon a los Piratas pineros. La paliza comenzó a fraguarse en la misma apertura con un racimo de cuatro anotaciones, todas a la cuenta de Yunier Gamboa —no pudo sacar outs. Luego, todo se selló en el quinto, con el doble de Jorge Alomá, que acortó la duración del juego.

Mientras, los holguineros dieron una infeliz bienvenida a los lanzadores tuneros, a quienes les dispararon tres batazos de vuelta completa. Esta vez Yusmel Velázquez gozó de buen control, y de conjunto con Yunier Suárez estuvo cerca de conseguir una lechada que se malogró a falta de tres outs para el final.

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