Las porristas «engalanaron» La Habana

Baile, colorido y elementos acrobáticos de toda índole, se fundieron en el Coliseo de la Ciudad Deportiva capitalina, que acogió la sede del IV Torneo Panamericano de Porrismo

Autor:

José Luis López

Las expectativas quedaron totalmente colmadas. No podía ser de otra forma. Y Cuba aprobó el examen con alta nota. Baile, colorido y elementos acrobáticos de toda índole, se fundieron a placer en el Coliseo de la Ciudad Deportiva capitalina, que acogió la sede del IV Torneo Panamericano de Porrismo (Cheerleading).

Había preocupación y mucha tensión entre los organizadores, pues la Isla «estaba en pañales» en esta modalidad, no solo desde el punto de vista competitivo. Sin embargo, al concluir el evento, JR conversó con el profesor Setso Nakamura, presidente de la Federación Internacional de Cheerleading. Y cerciórense de lo que nos comentó: «Esta es la primera vez que venimos a Cuba, pues nunca antes se había efectuado aquí un torneo de cheerleading. Pero nos vamos muy satisfechos por la excelente organización que hemos visto y por el calor humano que nos ha dado su afición. Las exhibiciones de todos los países quedaron muy bien y hubo excelente rivalidad. Me gustaría ver alguna representación de Cuba en el Campeonato Mundial del próximo año, en Berlín».

Este certamen de La Habana enroló dos torneos. El primero fue el Open (Abierto) internacional, en el cual, además de las naciones de nuestra área geográfica se vio el accionar de porristas de Alemania y Japón. Y el segundo fue el Panamericano, que tributaba boletos para el mundial berlinés a los tres medallistas en cada una de las seis modalidades disputadas.

En el orden competitivo, vale citar que el máximo de tiempo permitido para la realización de cada prueba es de dos minutos y medio. Y entre saltos, parábolas, splits y acrobacia, las mejores demostraciones fueron obra de los conjuntos ecuatorianos, especialmente la (casi) perfecta actuación de su grupo mixto. Entretanto, las japonesas mostraron sus reales habilidades en el quinteto, con elementos acrobáticos de mucha complejidad.

Mención especial para la pareja ecuatoriana integrada por Camila Arboleda y Christopher Mejías —actuales monarcas latinoamericanos—, en la modalidad de danza deportiva, que se presentó como exhibición. La dupla levantó al graderío, entre otras, con sus ejecuciones de vals inglés y tango francés.

En cuanto a Cuba, ganó el primer lugar en la prueba de cheer-dance. Las alumnas del coreógrafo Michael Maique Torres demostraron el tradicional ritmo de los cubanos y lo supieron aparear con los requisitos de acrobacia que se exigen en estas modalidades.

Al describir el triunfo, Torres alabó la elegancia de los saltos con extensiones y la explosividad de los brincos de los varones.

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