Acariciando la corona

Norge Luis Ruiz realizó este jueves una encomiable faena monticular y con ella acercó al equipo cubano a la reconquista del trono del béisbol centrocaribeño

Autor:

Raiko Martín

A Norge Luis Ruiz le pueden faltar algunas cosas. Tal vez necesite pulir su mecánica, incluso mejorar su concentración y control. Pero nada que no pueda suplir con ese coraje y convicción tan particulares, detalles que le llevaron este jueves a tejer otra encomiable faena monticular y con ella acercar al equipo cubano a la reconquista del trono del béisbol centrocaribeño.

Se enfrentó el jovencito a hombres que, madero en mano, pueden estropearle el sueño a cualquiera. El elenco de República Dominicana presente en  Veracruz es un puñado de jugadores que, sin ser extraclases, cuentan con el oficio suficiente como para dar batalla, pero que lastrado por un déficit de preparación y teamwork, en ocasiones puede parecer un equipo empresarial.

La mejor versión la dieron durante el primer tercio de juego, colgados del brazo de Jairo Heredia, certero en la misión de hacer batear a los cubanos a ras de pasto. De darle cierta tranquilidad se encargaron sus compañeros, primero aprovechando el desliz de Yulieski Gourriel en tiro a la inicial, y después ligando par de imparables con una línea que, afortunadamente, terminó con la etiqueta de fly de sacrificio gracias al excelente fildeo de Alfredo Despaigne.

Pero en el cuarto episodio acabó la fortuna del abridor quisqueyano, machacada por los dobletes sucesivos de Federich Cepeda y Yadiel Hernández. Fue el chispazo necesario, porque un inning más tarde el juego tomó el rumbo marcado por el vuelacercas del enmascarado Yosvani Alarcón, que encontró a Malleta en base. El inicialista capitalino había recostado la pelota contra la barda del jardín derecho, y en el octavo completó los centímetros que le faltaron para superarla y dar el tiro de gracia.

Hasta entonces, Norge Luis se había encargado de retirar a 14 rivales de forma consecutiva y, fiel a su temperamento, pidió cerrar el lazo. Aplaudible actitud, pero solo para contarla. Ya va siendo hora de entender, y a la vez hacer entender, que la especialización del pitcheo no es un capricho del béisbol moderno, y el llamado de atención nada tiene que ver con el cuadrangular de Pedro Feliz que acortó distancias a la hora de recoger los bates.

Sorprendió un poco la sustitución del agramontino por el zurdo Cionel Pérez, porque muchos pensamos que sería el ultrarrápido Héctor Manuel Mendoza, quien se pintaba, incluso, para abrir la entrada. Llegó con par de hombres en base, y con apenas dos lanzamientos convirtió en escaramuza lo que parecía un cierre de alta tensión.

Así las cosas, hoy puede ser un día trascendental, como los tantos que le están haciendo falta al béisbol cubano. Solo faltaría la última estocada frente al vencedor del otro duelo semifinal entre Nicaragua y Puerto Rico, que se disputaba al cierre de esta edición.

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