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En un intenso duelo, el equipo de la Isla de la Juventud venció 7-4 a Industriales. Un nuevo tropiezo este miércoles de la tropa de Lázaro Vargas acabaría con la temporada de sus discípulos

Autor:

Raiko Martín

El equipo de la Isla de la Juventud, el más discreto de toda la campaña en cuanto a batazos de vuelta completa, se acercó a golpe de jonrones a la inminente postemporada del béisbol cubano. Y lo hizo contra viento y marea, o lo que es lo mismo, en el siempre complicado feudo del estadio Latinoamericano, frente a una notable concurrencia ávida por ver resurgir a sus alicaídos Industriales.

Fue un duelo intenso de principio a fin, en el que ambos bandos alternaron ventajas y proyectaron sobre el diamante varios de los claroscuros que les han acompañado a lo largo de toda la temporada.

Nada más empezar, los Piratas abrieron fuego con el estacazo de Luis Felipe Rivera con uno a bordo. En el Coloso del Cerro, donde las tres derrotas del fin de semana pusieron a los Azules al borde del colapso, la gente comenzó a vislumbrar lo peor. Nadie sabía entonces que vendría un viaje en carrusel.

Mal corrido de bases de un lado y costosos errores del otro, marcaron un destino más favorable a los anfitriones, quienes lograron incluso ponerse delante en el pizarrón. Pero dicen que no hay peor cuña que la del mismo palo, y Jorge Luis Barcelán, crecido y formado en la capital, desplazado hacia Mayabeque y ahora de refuerzo con los pineros, le despachó un largo batazo al relevista Yoen Socarrás que cambió la historia.

El batazo fue clave. De nada valió la recuperación de Frank Montieth —tiró cuatro ceros seguidos después del batazo de Rivera—, porque el pitcheo de segunda línea de los Industriales sigue sumido en el peor de los marasmos. A Raidel Orta le marcaron la quinta con hit y doble en un abrir y cerrar de ojos, y a Yohandri Portal, quizá el de mayores garantías en el bullpen azul, el «importado» cienfueguero Yusniel Ibáñez le encajó las últimas estocadas con una conexión que no paró hasta las gradas del jardín derecho.

Muy diferente se comportó el staff de apagafuegos pineros, pues Danny Aguilera supo meter el brazo en momentos claves para dominar a Yulieski Gurriel y Alexander Malleta, y el reaparecido Héctor Manuel Mendoza, luego de meterse en problemas con el control, puso el turbo a sus lanzamientos para controlar las escaramuzas.

La derrota, cuarta sucesiva, pone a la tropa de Lázaro Vargas contra la pared, pues un tropiezo hoy acabaría con la temporada de sus discípulos, y colocaría a los Filibusteros a las puertas de una gloria a la que también aspiran los vigentes monarcas pinareños.

Los discípulos de Alfonso Urquiola extendieron sus esperanzas al someter sin mayores contratiempos a los Cazadores de Artemisa, a los que precisan barrer para, al menos, no servir la corona en bandeja.

En los otros desenlaces de la fecha quedaron definidos el ordenamiento del cruce semifinal. Con el KO sobre Ciego de Ávila, los yumurinos aseguraron el primer puesto, y ya nada podrá sacar del segundo lugar a los granmenses, quienes también salieron airosos. Así, Alazanes y Tigres cruzarán armas un día después que los Cocodrilos inicien el próximo día la postemporada frente a quienes, en definitiva, conquisten el cuarto boleto disponible.

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