Los Tigres navegan sin nervios

El equipo de Ciego de Ávila aseguró este miércoles una travesía feliz para retornar a casa, luego de aventajar 4-3 a los Piratas pineros

Autor:

Raiko Martín

NUEVA GERONA.— En otro partido de vértigo, los Tigres de Ciego de Ávila aseguraron este miércoles una travesía feliz para retornar a casa, luego de aventajar por una nariz a los Piratas pineros en el quinto desafío de una final que sigue dando mucho de qué hablar.

Volvió el Cristóbal Labra de esta ciudad a agotar sus reducidas capacidades y nadie se movió de su sitio hasta el out final de una historia que pudo ser diferente. Un solo batazo, apenas un fly largo a los jardines en el noveno episodio cuando no habían almohadillas vacías, hubiese extendido el pulso hacia un terreno en el que los anfitriones se han mostrado imbatibles. Pero, para fortuna de Roger Machado y los suyos, la conexión de Jorge Luis Barcelán salió a ras de piso y sirvió para una doble matanza salvadora.

Hasta ese momento, el juego había transcurrido con altibajos, y mirado en retrospectiva, nadie puede decir que con ese turno al bate se selló su destino. La visita mereció el triunfo porque, como reconoció el propio timonel pinero, José Luis Rodríguez Pantoja, se equivocó menos en los momentos claves y aprovechó mejor sus oportunidades.

La armada local produjo a niveles aceptables. Una docena de imparables no es una cifra nada despreciable, sobre todo, si en la lomita enemiga se alza Ismel Jiménez, uno de los mejores serpentineros de la campaña, que los había dominado a su antojo durante el inicio de esta final. Si bien el refuerzo espirituano no fue el mismo del pasado sábado, se las arregló para diluir ocho imparables en seis entradas, y gracias a ello logró salir ileso de los momentos tensos, como los vividos en el quinto y sexto episodios. Primero, dominó en rolata al campo corto al siempre peligroso Michel Enríquez con las bases llenas, y luego obligó a Rodmy Proenza a conectar por el box con dos compañeros en circulación, en ambos casos para ceder el tercer out.

«La clave de todo fue el control, porque sabía que tenía enfrente a un equipo muy aguerrido y que está en un buen momento. No me sentía como en mi anterior presentación, porque esta vez no pude hacer el trabajo previo de siempre, sobre todo en el gimnasio. Le debía un poco al entrenamiento, pero pude salir a flote en las complicaciones y me siento contento porque el equipo salió con mucha garra para respaldarme», dijo el yayabero, quien llegó a 14 triunfos a lo largo del torneo, y a su segundo en este duelo definitorio.

Sin embargo, fue uno de sus lanzamientos fuera de zona, y que no pudo retener Osvaldo Vázquez, el que propició las primeras anotaciones pineras que equilibraron el pizarrón hasta el séptimo rollo. Entonces, el derecho Jesús Amador cometió su única equivocación en medio de otro soberbio relevo, que de no haber sido por la tarde perfecta —con espectacular fildeo incluido— del camarero Dainer Gálvez, clasificaría como la nota más alta en las filas derrotadas.

El muchacho, que vino temprano en auxilio del abridor Javier Vázquez, caminó con soltura durante poco más de seis entradas, pero esa slider que le orientaron desde el dugout se le quedó muy al centro, y el swing de Yorbis Borroto se encargó de establecer la mínima diferencia.

Tampoco creo que fue ese estacazo el que desequilibró la balanza, aunque visto el marcador final lo parezca. Más trascendencia tuvo la escasa efectividad de los relevistas locales Darién Núñez y Danny Aguilera, a quienes dos certeros disparos hacia el home les salvaron de daños mayores. Incluso, pudo haber sido otro el desenlace, si el alto mando Pirata no hubiese ido a contracorriente, cuando no buscó el sacrificio en el octavo inning sin out, con la primera base ocupada y solo una carrera debajo.

Ya lo dije, el equipo avileño fue el justo vencedor porque en la suma de todos esos «poquitos» que definen este deporte, fue capaz de sacar los mejores dividendos. Doblegar por segunda vez a los Piratas en su puerto resulta una faena encomiable, porque estos volvieron a demostrar que son capaces de revertir el destino en lo que dura un suspiro, y dueños de una inspiración frente a su público que suele alcanzar niveles insospechados. Quizá fue esta su mejor oportunidad de concretar el sueño, pero con ellos nunca se sabe…

Con un impecable doble play se acabó el partido. Foto: Calixto N. Llanes.

Mañana, el José Ramón Cepero volverá a repletarse de gente que querrá ser testigo de una nueva coronación avileña. Roger Machado, sin pensarlo mucho, ya anunció al «incorporado» villaclareño Alain Sánchez como su carta de triunfo en el trascendental partido, mientras que Pantoja piensa en Núñez, aunque volvió a dejar la puerta abierta para un posible cambio de parecer. Pero como ya ha sucedido, pocas veces los abridores son los que escriben el destino de esta historia.

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