¡Tres pasos y una historia!

Pedro Pablo Pichardo clavó sus pinchos a ¡17,94 metros! de la tabla, para borrar de los libros los 17,85 metros que inscribiera Yoelbi Quesada el 8 de agosto de 1997. En el Estadio Panamericano logra nuevo récord nacional de triple salto para hombres

Autor:

Raiko Martín

El récord nacional de triple salto para hombres se encaminaba hacia sus dos décadas de existencia cuando el santiaguero Pedro Pablo Pichardo le cortó el hilo vital. Este viernes marcaba su regreso a las pistas, y el descomunal brinco en el tercer intento fue la mejor forma de aclarar que sigue siendo un crack de esta modalidad.

Los dos primeros brincos, ambos por encima de los 17 metros, calentaron el tanque. El otro, apenas seis centímetros por debajo de la mítica marca de 18 metros que ningún cubano ha podido rebasar, fue la confirmación de que el santiaguero no perdió el más mínimo tiempo durante su ausencia.

Reporta el sitio digital JIT que Pichardo, subtitular mundial en Moscú 2013 y medallista de bronce de la cita universal bajo techo el pasado año, abrió con registros de 17,33 y 17,52 metros su participación en la sexta confrontación de la preselección nacional de atletismo que se prepara para los venideros Juegos Panamericanos de Toronto, el próximo mes de julio.

Luego, ante los pocos presentes en el Estadio Panamericano al este de la capital cubana, clavó sus pinchos a ¡17,94 metros! de la tabla, para borrar de los libros los 17,85 metros que inscribiera Yoelbi Quesada el 8 de agosto de 1997.

La nueva marca del joven de 21 años, separado de las pistas por una sanción, supera en 18 centímetros su mejor resultado, conseguido en febrero del pasado año, un mes antes de su última presentación en la Copa Cuba, que ganó con salto de 17,71 metros.

«Sabía que estaba bien, esperaba más de 17,50, pero no un salto tan grande, teniendo en cuenta que llevaba un año sin saltar y me faltaba un poco de ritmo», dijo Pichardo a Radio Habana Cuba, poco antes de agregar que «ahora voy en busca de la barrera de los 18 metros y el oro mundial».

Hasta el momento, solo el legendario británico Jonathan Edwards (18,00-18,01 y 18,29), el estadounidense Kenny Harrison (18,09) y el francés Teddy Tamgho (18,04) han podido superar esa idílica barrera.

Con este superlativo estirón, el saltador cubano consiguió las marcas mínimas exigidas por la Federación Internacional para participar en el Campeonato Mundial de Beijing, el próximo verano, y en el certamen de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

En el mismo escenario, otras dos atletas cubanas también aseguraron su presencia en esos encumbrados certámenes. Una de ellas fue la discóbola Denia Caballero, quien envió el implemento hasta los 67,87 metros, el mejor desempeño de su trayectoria. Igualmente gratificante fue la cota de 63,35 que consiguió su compañera de especialidad Yaimé Pérez, quien también certificó su tique para estas dos importantes competencias.

Asimismo, Roberto Janet fue otro que se superó en el lanzamiento del martillo con su inédito disparo de 77,14 metros que solo le aseguró un puesto en la lista de partida de su modalidad, durante la cercana lid planetaria en la capital china.

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