¿Once rezos para un milagro?

El Gran Maestro cubano Leinier Domínguez firmó la paz frente a su homólogo italiano Fabiano Caruana durante el inicio del Grand Prix que se celebra en la ciudad rusa de Khanty-Mansiysk

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Mirándolo fríamente y desde la distancia, y atendiendo a su posición en el listado precompetencia de la justa, Leinier Domínguez debería terminar en el penúltimo puesto de la fase que cierra el Grand Prix de ajedrez. Pero como el juego ciencia no puede tratarse desde la hielera ni analizarse con binoculares, y el mejor trebejista de Latinoamérica muestra suficiente «musculatura» para desbaratar la lógica propuesta por ese tal Arpard Elo, pasó lo que pasó en Khanty-Mansyisk, Rusia.

Hace mucho que el cubano (2734 puntos de coeficiente) se planta de tú a tú frente al soberbio italiano Fabiano Caruana —el tipo más duro del certamen y tercero del mundo, según sus 2803 unidades. Por eso no extrañó que empatara este jueves, sin susto ni alboroto y vistiendo el negro, tras 40 movidas de la variante Abierta de su favorita apertura española. Quizá funcionó la sorpresa, pues el antillano casi nunca plantea la Ruy López cuando lleva las negras.

Leinier y el Capo de Caissa se han visto las caras en 10 ocasiones, con dos triunfos por bando y seis armisticios pactados. A modo de chismecito les soplo que muy pronto el bambino —nacido en Florida y criado en Park Slope, Brooklyn, el barrio de Bobby Fischer— representará a Estados Unidos, equipo que ya mete miedo con la reciente inclusión del filipino Wesley So (2778, 21 años y número siete del orbe), a quienes se les suma el portentoso Hikaru Nakamura (2799 y puesto cuatro en el escalafón universal). Ni siquiera Rusia posee ahora mismo tres hombres en el top ten.

Y hablando de la potencia de los herederos de la URSS, solo los rusos Dmitry Jakovenko (2781) y Evgeny Tomashevsky (2749) salieron airosos en la jornada inicial, frente al holandés Anish Giri (2776) y al georgiano Baduur Jobava (2699), respectivamente.

Jakovenko condujo figuras blancas durante 61 pasos de una defensa Ninzoindia y Tomashevsky llevó piezas oscuras en 39 golpes de un Gambito de Dama.

El resto de las partidas culminó sin derramamientos de sangre. Así se fueron a las duchas el francés Maxime Vachier-Lagrave (2754) y el israelí Boris Gelfand (2744), el ruso Sergey Karjakin (2753) y Nakamura, así como los rusos Alexander Grischuk (2780) y Peter Svidler (2734).

Los vencedores en la fecha de apertura dominan el ranking (un punto per cápita), seguidos de Vachier-Lagrave, Grischuk, Caruana, Karjakin, Nakamura, Domínguez, Svidler y Gelfand, todos con media raya. Baadur y Giri bucean en las profundidades con solo plomo en los bolsillos.

Hoy Leinier enfrentará con blancas a Jakovenko, uno de los rivales de menos fuerza en la lid, buena oportunidad para apuntarse una sonrisa y empezar a hilvanar el camino que pudiera sacarlo del sótano del escalafón general de la competición (apenas 85 tantos). Recuerden que esta cruzada ofrece dos cupos para el Torneo de Candidatos, de donde saldrá el próximo rival del noruego Magnus Carlsen (2876) por la corona mundial.

Tomashevsky y el azerí Shakhriyar Mamedyarov (2735) dominan gracias a 252 y 235 unidades, por ese orden. Caruana y Nakamura muestran 230 y 207, respectivamente, y son sus más cercanos perseguidores. A Leinier solo le queda triunfar en Khanty-Mansyisk y esperar un milagro para aferrarse a un sueño bastante lejano. Serán 11 cotejos. ¿Bastarán 11 plegarias?

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