Un tinajón «repleto» de gambetas

Camagüey es el nuevo campeón del fútbol cubano. Hoy, JR les acerca a los pormenores de ese histórico éxito…

Autor:

José Luis López

«Que 20 años no es nada», cantaba Carlos Gardel. Pero los futbolistas de Camagüey parodiaron el  afamado tango argentino Volver y le añadieron otros 18 «abriles» para dejar atrás 38 años de espera en pos de un título como provincia, en el Campeonato Nacional de Cuba que concluyó su edición del Centenario.

Les recuerdo que bajo el nombre de Granjeros y agrupados con Ciego de Ávila, los camagüeyanos consiguieron cinco cetros (1968, 1969, 1970, 1975 y 1977). Pero de ahí en adelante, las coronas se les habían hecho ajenas, a pesar de que el trabajo de los entrenadores se mantuvo y el buen toque al balón «visitó» las canchas, fundamentalmente en la medular zona del mediocampo, donde los tinajoneros son imbatibles desde hace mucho tiempo.

Disciplina, tesón y mucho talento en los botines creadores de buenas gambetas, fueron las claves de éxito del perseverante cuadro agramontino, que para sorpresa de muchos —entre los que me incluyo— y satisfacción de otros, se ciñó la corona con cuatro fechas de antelación.

Ahora, los alumnos y el debutante director técnico Julio «Lulo» Valero hicieron historia, incluido además un récord de 11 victorias consecutivas. Su actuación fue de 13 éxitos, un empate y tres derrotas, con 29 goles a favor y 14 en contra.

«Siempre nos interesó conservar la pelota, además de poner especial énfasis en contraatacar al contrario, aprovechando la velocidad de nuestros jugadores de ataque, lo cual nos dio muy buenos resultados. Yo les pedí a todos que crearan su propia fantasía sobre la cancha, pero sin olvidar el diseño de juego previsto», comentó a JR el director técnico agramontino, de 48 años, natural del municipio Florencia, quien se desempeñó como volante de contención en sus años como jugador.

Valero expuso además que este triunfo también se debe al juego colectivo y a la presencia de un líder en el grupo, algo que faltaba en equipos anteriores: el volante de llegada Armando Coroneaux.

«Nosotros habíamos revisado otras temporadas y llegamos a la conclusión de que para hacer un buen papel, había que asegurar los juegos contra los rivales débiles. Y así salieron las cosas. Además, los refuerzos que escogimos también merecen reconocimiento: el defensa Félix Guerra y el delantero Adonis Ramos, un jugador de llegada al área rival, que fluyó mucho y encajó con nuestro «tridente» ofensivo, integrado por Coroneaux, Dagoberto Quesada y Liván Pérez», sentenció Valero, quien además tuvo palabras de elogio para el sector defensivo del equipo.

«Yo no fui un mago. Esto es la continuidad del trabajo que hicieron entrenadores como Roberto Regalado y Armando Cruz. En este grupo, se unieron varias generaciones; las de Ángel Horta, Quesada,   Coroneaux o Keyler García, con jóvenes de tanto talento como Raydel Fernández y Duxney Espinosa, este último un jugador de cambio que marcó varios goles decisivos», puntualizó el estratega.

Mientras, las palmas para Armando «Mandy» Coroneaux, imparable sobre la grama, no solo por su letal velocidad, sino también por esa gambeta tan indescifrable que posee. Goles y asistencia, lo convierten en la bujía propulsora del colectivo.

«Es un orgullo ganar el título después de 12 años como atleta de este equipo. Yo me había preparado muy bien en la convocatoria de la selección nacional, en La Habana. En ese entrenamiento, trabajé como enlace, pero aquí con Camagüey no solo atacaba, sino que además hacía labores defensivas. Liván y Quesada son muy rápidos. Entonces, yo les filtraba los balones y ellos los metían en la red rival. El «tridente» se compenetró muy bien. Solo mostrar mi inconformidad porque ni yo, ni ninguno de mis compañeros fuimos incluidos en el equipo Cuba que jugó los amistosos contra República Dominicana y Jamaica. Esperemos que ahora, alguno de nosotros sea convocado», declaró el ariete a JR, en clara alusión al partido del venidero 2 de junio contra el club Cosmos de Nueva York, y a la Copa de Oro 2015.

En la gala del Campeonato Nacional, el defensa central camagüeyano Ángel Horta fue premiado como el Jugador Más Valioso del torneo. Su trabajo fue fenomenal. Junto a su hermano Andry, se convirtieron en un valladar (casi) infranqueable para los delanteros rivales.

«A mi me gusta jugar en cualquier posición, lo mismo como central que de contención. Lo importante es entrenar bien para estar siempre en buena forma competitiva. Me siento muy feliz por alcanzar este título luego de 13 años con el equipo. ¿Mi relación con Andry en el campo?: ahí también es un hermano, nos conocemos muy bien y cada uno sabe lo que quiere el otro», comentó el espigado defensa de 31 años.

Pero entre la línea defensiva y los hombres de ataque, el entrenador Valero nos había hablado del buen trabajo del joven volante de contención Raydel Fernández.

«Esta es solo mi quinta temporada y ya tengo un título. Soy muy joven y espero conseguir otras coronas con los «miuras». Aquí he trabajado de volante y también como enlace, que es la posición del campo que más me gusta, porque me comunico muy bien con Mandy (Coroneaux). Él pide mucho la bola y yo se la hago llegar. A nuestro equipo le hacía falta un director como «Lulo», que además de exigente, es práctico y muy comunicativo con todos», declaró Raydel.

Pero si importante resulta marcar goles —a lo Coroneaux, Quesada, Liván o Keyler—, también es vital para un colectivo tener la portería resguardada. Y esa misión la cumplió con altas notas el arquero Orlendis Machado, quien intervino en 14 de los 17 desafíos de su seleccionado.

«Este es mi décimo certamen nacional. Y verme como campeón, me da mucha alegría, porque es el fruto de tanta entrega y dedicación diaria. Yo no soy un portero muy explosivo, pero hay jugadas que se resuelven con inteligencia, sin tener que llegar a reaccionar con velocidad. Hay que saber ubicar a los cuatro defensas, porque de nosotros depende el resultado final», sentenció Machado.

Y para más fortuna en mi visita a Camagüey, pude encontrarme en la ceremonia final con un hombre muy querido en el ámbito futbolístico local: Agustín «Mañico» Cervantes, de 69 años. Bajo su égida, Granjeros consiguió los dos últimos títulos del territorio. Sobre mi pregunta en torno a la diferencia entre ambas épocas, el avezado preparador citó que «en aquellas décadas de triunfos en los años 60 y 70, Camagüey tenía varios jugadores en el equipo nacional —entre ellos Hugo Madera y René Bonora—, quienes tenían madurez y muchas confrontaciones amistosas en Europa, África y Asia».

«En la actualidad, se juega por el sistema de liga, en un todos contra todos. Y aunque existen jugadores de mucha calidad, no venían trabajando como equipo, pues les faltaba unirse, ya que flaqueaban en los ya erradicados partidos de play off. Pero este año se prepararon mucho más fuerte, hubo mayor cohesión y llegó el triunfo, que no fue casual ni temporal. El equipo tiene talento y entrega para mantenerse mucho más tiempo en la cima», aseveró Cervantes.

Como bien reza el viejo adagio, «quien persevera triunfa». Y ese constante trabajo del día a día, de temporada tras temporada bajo el candente sol en esta Isla que sí tiene historia futbolística, al fin le tributó a los miuras sus frutos esperados. Entonces, ¡enhorabuena para «Lulo», sus alumnos y los hinchas camagüeyanos!

La defensa fue factor clave en el éxito de los «miuras».

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