Hay que desordenar la casa

Las cubanitas se han ido recuperando del desgaste sufrido por la larga travesía hasta este tercer nivel del XXIII Grand Prix de voleibol para damas. El oponente de mayor rango que enfrentarán será la formación kazaja

Autor:

Raiko Martín

TALDYKORGAN.— Las diez horas de diferencia entre la capital cubana y esta ciudad, la principal de la región de Almaty, en Kazajstán, impiden escribir algo sobre el debut del equipo cubano en el tercer nivel del XXIII Grand Prix de voleibol para damas, pues el duelo frente a Australia se disputaba justo al cierre de esta edición.

Del rival de turno, solo pudiéramos decir que sobre el papel no parecía un gran obstáculo a superar, pero se trata de un deporte donde, como en cualquier otro, las sorpresas andan al doblar de la esquina. Las de la Isla Continente forman un elenco de notable juventud, que mezcla algunas jugadoras profesionales con otras que no están vinculadas a tiempo completo con esta disciplina, y como dijo su director Mark Bernard en la conferencia de prensa previa, el objetivo «es aprovechar al máximo esta oportunidad de jugar voleibol de buen nivel, hacerlo bien, y que eso aporte confianza a las jugadoras, muchas de ellas de poca experiencia, para seguir creciendo».

Estar seguras en la final del nivel por ser anfitrionas —se jugará en la ciudad de Canberra entre el 10 y 12 de julio— les resta presión a las australianas, y eso puede beneficiar su buen desempeño sobre la cancha frente al resto de los aspirantes.

Pero, sin dudas, el oponente de mayor rango que enfrentarán las cubanas en este tramo —y el siguiente— será la formación kazaja, y no solo por el respaldo que recibirán de su público en el Palacio de los Deportes Zhastar.

La víspera todas las escuadras oficializaron sus nóminas, y por lo visto, el técnico ucraniano Oleksander Gutor, quien desde hace tres años dirige la selección kazaja, contará con el fundamental aporte de seis jugadoras con experiencia en el pasado Campeonato Mundial jugado en Italia. Allí, cuatro de ellas formaron como titulares, entre las que se cuenta la pasadora y capitana Korinna Ishimtseva.

Como las australianas, las anfitrionas llegan con la experiencia de haber participado recientemente en el Campeonato de Asia, donde ocuparon la séptima posición, cediendo frente a elencos de notable nivel como China, Japón, Tailandia y Corea del Sur. Luego, incursionaron en la tradicional Copa Boris Yeltsin en Rusia, y a pesar de haber terminado en el último escaño, es innegable que llegan a este torneo con partidos suficientes para ajustar la maquinaria.

La joven escuadra cubana no tienen experiencia previa frente a este conjunto, pero para el estratega Roberto García, lo más importante es que sus muchachas «salgan siempre a la cancha con mentalidad ganadora y concentradas al máximo para no cometer errores, porque muchas veces estos son los que hacen la diferencia».

Poco a poco, las cubanitas se han ido recuperando del desgaste sufrido por la larga travesía hasta esta sede, y están conscientes de lo importante de sacar un buen resultado en el segmento inicial, para luego, de regreso a tierras peruanas, certificar el boleto finalista. Después del debut, enfrentarán al cuadro de Argelia —el más discreto de los aquí presentes— y asumirán mañana el crucial choque frente a las kazajas que debe definir el liderazgo de la llave.

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