El hijo habla del padre

Tras cerrar cortinas la Edición 50 del Torneo ajedrecístico Capablanca in Memorian, Juventud Rebelde conversó con el Gran Maestro Leinier Domínguez acerca del campeón mundial cubano, su desempeño en la lid y sus planes inmediatos

Autor:

Yuliet Gutiérrez Delgado

El 50 Memorial Capablanca de Ajedrez bajó sus cortinas este jueves en el Hotel Habana Libre de la capital cubana y cede momentáneamente la pasión ajedrecística en el país. Algunos trebejistas nacionales consolidaron sus resultados, otros cumplieron viejos anhelos y hay para quienes se impuso quizá el autoexamen. Lo cierto es que tanto para los jugadores de casa como los foráneos y hasta los aficionados del juego ciencia, la cita ajedrecística constituye un inigualable convite al aprendizaje y el intercambio.

A propósito de conmemorarse los 50 años de iniciarse el prestigioso certamen dedicado a José Raúl Capablanca Graupera, considerado por muchos como el más genial ajedrecista cubano y uno de los mejores de todos los tiempos a nivel mundial, Juventud Rebelde comparte con sus lectores las valoraciones que sobre el campeón mundial cubano ofreció otro destacado y querido Gran Maestro antillano, nuestro Leinier Domínguez, quien en la misma clausura valoró su desempeño en el torneo y adelantó sus planes inmediatos.

Pareciera que Domínguez no tiene nervios, no le afectan los reveses, posiblemente tras el arduo andar en batallas de la intensidad del Capablanca y otras más exigentes ha sabido forjalos. Así lo vimos todos durante la clausura, y no cabe dudas es de los grandes: fue el Leinier de siempre: diáfano, alegre, sencillo y amigo.

Se le vio animado y satisfecho por los avances de noveles promesas ajedrecísticas, a muchos indistintamente los felicitó y alentó. Entonces con humildad accedió a los deseos de cuantos se le acercaron para conversar o buscar autógrafos y fotografías.

Al preguntarle por Capablanca, el Ídolo de Güines solo tuvo elogios:

«Era un jugador genial, su forma de jugar parecía simple pero no lo era, algunos pueden pensar como que era fácil imitarlo por la aparente simpleza de las ideas y la facilidad con que jugaba y encontraba los mejores planes; pero si tratas de hacerlo, te das cuenta de que no es tan fácil, es casi imposible, lo cual habla mucho de su talento especial para el ajedrez, y de una comprensión del juego ciencia que estaba bastante por encima de su época. Sin duda, es uno de los jugadores más geniales de todos los tiempos, de los mejores de la historia y es un orgullo para nosotros que haya sido cubano.»

¿Cuáles fueron sus principales aportes?

—En las aperturas, por ejemplo, tiene muchas contribuciones importantes, determinadas variantes de aperturas que vio que eran buenas, dado su potencial las popularizó. Hoy en día, 80 o 90 años después, algunas de ellas continúan siendo populares y se consideran buenas. También creo que esa forma de jugar el ajedrez aparentemente simple, la teoría de la simplificación y el hecho de jugar lo más sencillo posible fue algo que no se había visto antes.

También en los finales era especialmente fuerte, hizo contribuciones importantes no solamente en su práctica sino también en lo que dejó escrito: en sus análisis y libros sobre ajedrez. Su obra Fundamentos para el ajedrez es un texto muy instructivo.

¿Existen similitudes entre el estilo de Capablanca y su forma de jugar?

—Yo creo que sí, de alguna manera uno siempre trata de imitar a los grandes jugadores y Capablanca fue un GM que siempre estudié desde pequeño. En realidad es uno de los que más he profundizado en sus obras y partidas. Efectivamente pienso que algo de él ha quedado en mí.

Cuéntenos de sus planes inmediatos.

—Voy a participar a mediado de agosto el Campeonato de Clubes de España, en el que he competido en tres ocasiones. Después de ese torneo tengo el más importante que me queda en el año: la Copa del Mundo individual que va a realizarse en Azerbaiyán en septiembre-octubre. Esta es una lid esencial porque da dos plazas para el Torneo de Candidatos, que es de donde sale el retador al campeón mundial, por eso lo considero importante y voy a prepararme bien.

Maestro, ¿qué le sucedió en la partida que perdió con el GM ruso Ian Nepomniachi?

— Cometí un error, pensé que estaba jugando con otro control de tiempo que no era el que se estaba usando en el Capablanca. Venía de jugar el Grand Prix, donde se utiliza otro ritmo de tiempo, en el que después de la jugada 60 recibes 15 minutos más para terminar la partida. Automáticamente quizás me acostumbré a ese ritmo, pensé que era lo mismo aquí y en el Capablanca es diferente. Lo más triste del caso es que la partida estaba ganada, y es difícil recuperarse de un golpe como ese en un torneo tan importante, pero bueno creo que, más allá de eso, la calidad de mis partidas fue buena, hubo partidas interesantes, y todas fueron combativas. Ese incidente fue lo que marcó, digamos, influyó en mi resultado.

¿Cuál es su opinión del Gran Maestro chino Yangyi Yu?

—Es muy buen jugador como casi todos los trebejistas de este país, que son muy tenaces y siempre calculan bien. Los chinos sobre todo son jugadores de cálculo puro. Cada vez salen buenos jugadores muy jóvenes.

¿Cómo valora su desempeño en el Capablanca respecto al Grand Prix?

—En un torneo de ajedrez a veces se está en mejor forma y en otro las cosas no salen tan bien. De hecho, pienso que estaba jugando aquí igual que en el Grand Prix. Ya te decía, las partidas me parecen que fueron buenas. Sentía que aunque no estaba en mi mejor forma, estaba jugando un ajedrez bastante correcto. Creo que si esa partida la hubiese ganado, que era muy probable si no llego a perder por tiempo, hubiese quedado quizá en segundo lugar y ganado ELO.

¿Cómo quedó su ELO?

—Perdí 10 puntos.

¿Ya tiene confirmación si va a ser invitado al próximo circuito de los Grand Prix?

—Me imagino que por mi ELO no tenga mucha oportunidad, porque ahora lo he bajado mucho, y en este certamen el ELO es lo que cuenta. Puedes ser incluido por otros aspectos, si eres un jugador local en las cuatro o seis sedes —no sé cuántas serán en esta oportunidad— o si tienes una característica especial, como por ejemplo ser muy joven; resulta difícil que te incluyan, no es tan fácil, pero siempre hay posibilidades.

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