¿La misma cola? (+Fotos)

Veamos con qué cuenta Cuba para ratificarse en el puesto que tradicionalmente ostenta desde Cali-1971

Autor:

Norland Rosendo

Nunca antes desde que Cuba ascendiera en 1971 al segundo lugar general en el medallero de los Juegos Panamericanos (excepto La Habana-91), hubo tanta rivalidad para arrebatarle esa posición, como en la inminente cita de Toronto.

Mucho se ha hablado de Brasil, la octava economía del mundo, que no quiere ser menos en el deporte, y que irá a la urbe canadiense para exhibir sus credenciales con miras a las Olimpiadas de Río de Janeiro-2016.

Su delegación se aproxima a los 600 atletas. En Guadalajara, con menos deportistas, conquistaron 48 preseas de oro (diez menos que Cuba), y cuatro años antes, cuando fueron sede de los Juegos en la ciudad carioca, se titularon en 52 pruebas (quedaron a siete coronas de Cuba); entonces inscribieron a 660 competidores.

Ahora la apuesta es mayor. Muchísimos de sus mejores exponentes se han fogueado en los más selectos circuitos de sus respectivos deportes.

Canadá, país anfitrión, quiere regalarse un verano excepcional; que la afición se dé banquete con sus resultados. En la edición pasada quedaron en quinto lugar con 30 medallas áureas, pero cuando organizaron los Juegos por segunda vez en Winnipeg (1999), solo les faltaron cinco cetros para que por mayor cantidad de plateadas desplazaran a Cuba del segundo sitio por países. Esta vez confian en que podrán dar el salto espectacular. Apoyo económico, si no les sobra, tampoco les falta.

Visto el entorno, la película podría llamarse Tres por uno (el segundo). Porque el primer lugar, obviamente, ha de ser para Estados Unidos. Eso nadie lo cuestiona, salvo algunos locos canadienses, a los que, obviamente también, nadie les da crédito.

Con qué se toca el son

Entonces, ¿con qué cuenta Cuba para ratificarse en el puesto que tradicionalmente ostenta desde Cali-1971? No son pocos los que han roto calculadoras de tanto sacar cuentas. Desde hace varios meses andan los «pronosticólogos» haciendo sus vaticinios. Unos son muy optimistas; otros, más conservadores. Pero todos coinciden en que se necesitan más de 50 medallas de oro. Quizá 55.

Lo cierto es que toda presea que se les arrebate directamente a los brasileños y canadienses valdrá doble, y en esas confrontaciones nuestros atletas han de ponerle el extra a sus desempeños.

Sépase que Cuba podrá aspirar solo al 61.8 por ciento de las preseas doradas que se otorgarán en Toronto. O lo que es lo mismo, se inscribieron atletas en 225 de las 364 pruebas convocadas. Digo solo, porque en Río de Janeiro y en Guadalajara había más opciones. En la ciudad brasileña, de 332 eventos, Cuba tuvo concursantes en 245 (73.8%), mientras cuatro años después, de 361 se podía subir al podio en 253 (70.1%).

Quiere decir que con menos atletas y en menos pruebas, hay que ganar más o, al menos, lo mismo, si no se quiere ceder el puesto en la tabla general de los Juegos Panamericanos.

Otra vez los deportes de combate, como tradicionalmente ha sucedido, tienen la responsabilidad de hacer el aporte más valioso. De los boxeadores, por ejemplo, se esperan no menos de seis coronas. Y sus puños han de estar prestos a golpear sin cesar, porque las finales serán los días 24 y 25 de julio, cuando más tensa debe estar la porfía por el segundo lugar en el medallero.

En las competencias de judo y lucha (grecorromana y libre)  también debe escucharse no pocas veces el Himno Nacional. Ambas disciplinas cuentan con medallistas mundiales, olímpicos y regionales que son amplios favoritos. La lista de los que pueden coronarse es grande, con dos estrellas que de solo aparecer en los escenarios de competencia le nublan la vista a los adversarios: el abanderado Mijaín López e Idalis Ortiz. Confiemos en que ambas disciplinas cumplan con creces sus vaticinios.

Del atletismo no ha de esperarse una cosecha tan abundante como la de Guadalajara. Entonces fueron 18 medallas de oro. Ahora, con la mitad de esa cifra, Cuba daría saltos altos como los de Sotomayor en sus mejores tiempos. Pero con siete u ocho también podría estar satisfecha.

Quién sabe si al niño prodigio, el de los tres brincos y las tres P en el nombre, Pedro Pablo Pichardo, se le antoja estirarse por encima de los 18.29 metros, con los que el británico Jonathan Edwards impuso el récord mundial el 7 de agosto de 1995. Esta temporada Pedro Pablo ha rebasado dos veces los 18 metros (18.06 y 18.08) y dicen por ahí que a la plusmarca del orbe le queda poco. ¿Será en Toronto?

Lisandra Guerra puede ganar más de una medalla. Foto: Juan Moreno.

Las ciclistas, con la mujer más rápida de América, Lisandra Guerra, y Marlies Mejías —otra guerrera sobre el caballo de metal— tienen un compromiso grande. Pero basta con que ganen dos medallas de oro para que ese deporte cumpla. De ellas, no obstante, se puede esperar más.

Ángel Fournier lidera a los remeros. Foto: Juan Moreno.

A la actuación del remo, liderado por el excepcional Ángel Fournier, quien sigue demostrando que está entre los jerarcas del mundo, los expertos le auguran cuatro cetros.

El tiro, con el rey olímpico de Londres-2012, Leuris Pupo; las pesas, "haladas" por el mejor cubano de la actualidad, Yoelmis Hernández; el taekwondo, con el superpesado Rafael Alba al frente; y la gimnasia artística, en la que sobresale el novel Manrique Larduet, también deben protagonizar resultados elogiosos, de esos que merecen preseas doradas.

Otro que sale como cabeza de serie, pero que ha de validar su linaje en la cancha, es el badmintonista Osleni Guerrero, quien va a Toronto por la revancha de Guadalajara, cuando cayó en la final ante el representante de Guatemala, Kevin Cordon.

Las orquestas no suenan igual

Lamentablemente, en los deportes colectivos la situación no es tan halagüeña como en épocas precedentes. Las mayores esperanzas de ganar una medalla de oro se cifran en la pelota masculina. Si antes esa era una presea casi segura, en Toronto tendrán que empinarse para desbancar del trono a los locales y evitar que los Estados Unidos o República Dominicana, por citar otros adversarios de cuidado, no los dejen con los deseos de levantar el título.

El quinteto femenino de baloncesto tiene potencialidades para ocupar algún sitio en el podio. El oro sería semejante a un canastazo desde la cancha opuesta: posible, pero difícil. Igual es el pronóstico para las chicas en el balonmano. Del voleibol, en uno y otro sexo, si acaso, alguna presea de bronce.

Todas y todos los atletas que participarán en los Juegos Panamericanos están optimistas. Saben que de su comportamiento allí dependerá que Cuba refrende el segundo lugar histórico. Y toda medalla, del color que sea, será bienvenida.

Curiosidades

El gimnasta Erick López es el cubano que más medallas ha ganado en Juegos Panamericanos, con 22 en total (18 de oro, 3 de plata y 1 de bronce).

El récord más añejo en este tipo de citas deportivas lo tiene el corredor jamaicano Donald Quarrie, quien en Cali-1971 marcó 19.86 segundos en la prueba de 200 metros planos.

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