Pesadilla de fin de semana

La selección femenina cubana de voleibol sufrió su tercer revés en la fase clasificatoria y quedó al margen de la final del tercer nivel en el presente Grand Prix

Autor:

Raiko Martín

TRUJILLO.- Que la selección cubana quedara fuera de la final, no estaba en los planes de nadie. Y mucho menos que su similar de Kenya, poco más que desconocida en el concierto del voleibol mundial, fuera una de las candidatas al título del tercer nivel en el presente Grand Prix. Pero este domingo ambas cosas se hicieron realidad, porque en esta ciudad de la costa peruana el voleibol cubano acabó sufriendo uno de los varapalos más dolorosos de los últimos tiempos.

Todo hubiese sido diferente si las dirigidas por Roberto García no hubieran capitulado en cuatro sets (14-25, 25-21, 20-25 y 25-27) frente a la sorprendente formación de Colombia, la que definitivamente cerró invicta su incursión en el grupo P y se llevó el cheque más valorado hacia la capital australiana, donde se celebrará durante el venidero fin de semana al tramo conclusivo del nivel. Merecido premio para un grupo que más que compacto, lució muy alegre y hambriento de triunfo, que creció a lo largo de todo el torneo, y que promete seguir dando dolores de cabeza en los inminente Juegos Panamericanos de Toronto.

Las discípulas del argentino Eduardo Gillaume tenían los pasajes a la Isla Continente reservados desde la fecha anterior, pero eso no les frenó a la hora de salir a la cancha a demostrar su notable crecimiento. Todo lo contrario sucedió con el equipo cubano, al que la presión le volvió a superar en los momentos cumbres, y terminó pagando muy caro su inconsistencia.

Es esta selección cubana un culto a la inestabilidad. Apenas con un día mediante transitaron de la impresionante faena ante las kazajas, a la paupérrima demostración en el fracaso frente a las anfitrionas. Y una jornada después no hubo reacción. Si alguien dudaba que la recepción de saque  podía funcionar peor que cuando la derrota ante las locales, ahí les quedó el primer parcial contra las cafeteras.

En tales circunstancias, el pase –de calidad fluctuante incluso en los días más tranquilos- quedó flotando en mar de dudas y sin encontrar respuestas efectivas de las auxiliares y las centrales. Entonces fue más que necesaria la recurrencia a la jovencita Melissa Vargas para escapar del marasmo, y la estrategia funcionó a medias en el segundo set para evitar la barrida. Pero no más.

No se le puede pedir lo imposible a esta niña cienfueguera, que con 31 puntos a puro remate evitó una desmoralización peor. Por sí sola, ella no puede reconfigurar un paisaje en el que abundan los errores de todos los pelajes, que más allá de costar puntos, generan frustración, incapacidad e desesperanza.

El partido se perdió mucho antes, por los que nadie puede cuestionar entonces su último remate, ese que no encontró los dedos de las bloqueadoras antes de terminar más allá de la línea de fondo. Con él se desvanecieron todas las posibilidades, pues de haber forzado el tie break, otra hubiese sido esta historia.

Con poco tiempo de diferencia, en Argelia se celebraba el duelo que ponía a las cubanas definitivamente fuera de órbita. Allá, las locales lograron poner a las kenyanas contra la pared ganando par de mangas, pero no pudieron darles el tiro de gracias. Esos dos puntos sumados por las vencedoras fueron suficientes para impulsarlas hasta Canberra. Con ellos llegaban las campeonas africanas a diez puntos, los mismos que conservaron las cubanas, a las que una victoria menos en el segmento eliminatorio le dejó al margen de la disputa de las medallas.

De nada sirvió que, minutos después, el equipo de Perú –también clasificado de antemano- le recetara una barrida al equipo kazajo, el otro que mantenía opciones de enrolarse en la expedición australiana. Para entonces, las cubanitas ya sabían que su destino sería el regreso a casa para reponer fuerzas y encarar dentro de poco la lid del continente, de más rigor que las asumidas durante las dos últimas semanas.

Mucho tendrá que trabajar el alto mando cubano para revertir los resultados tan discretos como los conseguidos este fin de semana. Antes que todo, se impone una revisión a la dinámica psicológica del equipo, el crecimiento técnico-táctico y la responsabilidad de cada una de las jugadoras para que el grupo sea exitoso. Con lagunas en esos aspectos, y conscientes de que en la actualidad el talento no abunda, se me antoja difícil escapar de tales naufragios.

Resultados del domingo en el tercer nivel: Grupo P: Colombia-Cuba 3-1; Perú-Kazajstán 3-0; Grupo Q: Kenya-Argelia 3-2; México-Australia 3-1

Posiciones de la fase: 1. Colombia (15 puntos, 5 victorias-1 derrota); 2. Perú (15, 5-1); 3. Kenya (10, 4-2); 4. Cuba (10, 3-3); 5. Kazajstán (8, 3-3); 6. Argelia (7, 2-4); 7. México (6, 2-4), 8. Australia (1, 0-6)

Nota: Avanzaron a la final los tres primeros lugares más Australia por su condición de sede.

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