Mijaín, el Grande

Los gladiadores vueltabajeros Mijaín López (130) y Yasmany Lugo (98) eliminaron a sus respectivos rivales antes del tiempo reglamentario

Autor:

Norland Rosendo

MISSISSAUGA, Toronto.— La prensa chilena era tanta o más que la cubana. Ellos tampoco querían perderse lo que iba a ser otro momento histórico de estos Juegos Panamericanos: el cuarto oro consecutivo de un gladiador, de Mijaín el Grande.

El López es para el protocolo, o para los documentos oficiales; para la historia de la lucha grecorromana, el hombre que anoche derrotó al chileno Andrés Ayub por superioridad técnica en la final de los 130 kilogramos, sin sudar siquiera una gota, tiene el epíteto como apellido.

Es un fuera de serie, un luchador de otra galaxia. Un hijo de Hércules. Dos títulos olímpicos, cinco mundiales, rey de estos Juegos desde Santo Domingo 2003. Y campeón de la modestia. No se jacta de sus méritos. Desde que caminaba rumbo al colchón iba saludando al público, sonriente. Sabía que el oro, desde mucho antes de empezar los Juegos, era de él.

Pudo «jugar» con el adversario. Pudo ganar desde mucho antes. En el rostro del chileno estaba la marca de la derrota pintada. Pudo hacer muchas cosas, Mijaín, pero dejó que el reloj caminara un poquito, como para entretener al público, y  entonces, liquidó el combate en cuestión de segundos. «No me gusta abusar», dijo al pasar ante los periodistas.

«El nivel de mi peso no era tan alto aquí, solo el estadounidense podía exigirme más, pero yo le conozco bien sus tácticas. Esta medalla es para Cuba, sé que todo el mundo la estaba esperando», agregó.

¿Y habrá una quinta?, le preguntaron. «Sí, creo que sí, pero hay que esperar que pasen los olímpicos».

Otro gladiador cubano de la misma estirpe, Yasmany Lugo (98 kilos), superó por pegada al hondureño Kevin Mejía en la final de los 98 kilogramos. También lució dueño de su peso en todo momento, ni un punto le marcaron en todo el día. «Después que en la primera jornada no hubo ninguna presea de oro para nuestro equipo, me dije: tengo que ir con todo. La mía no puede perderse, por mí y por mis compañeros».

Al cierre de esta edición, la cubana Yakelín Estornell, de los 58 kilos del estilo libre, cayó en el último combate de esa división ante la brasileña Joice Souza y quedó en medalla de plata.

Aunque Yakelín perdió una ventaja de cinco puntos, Elio Garraway, entrenador de la cubana, no pudo ocultar su disgusto con el árbitro. «La amonestó injustamente al final y eso decidió el enfrentamiento», explicó.

Por su parte, Yamilka del Valle (53 kg) salió airosa por no presentación de su rival en la disputa de la medalla de bronce y Yusneylys Guzmán (48) terminó en el cuarto lugar.

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