Gimnasta

El cubano Reineris Salas conversa con Juventud Rebelde acerca de su paso por varios deportes hasta convertirse en el laureado representante de la lucha libre

Autor:

Norland Rosendo

TORONTO.— La suya fue la última medalla de oro de Cuba en los certámenes de lucha de estos Juegos Panamericanos. De lo que se auguraba a lo que se consiguió en ese deporte, median varios kilos. Sin embargo, Reineris Salas cumplió. En su caso podría decirse aquello de lo que bien se aprende, no se olvida.

De la competencia aquí no vamos a hablar. Ya todo está dicho. Ganó con maestría, con movimientos veloces sobre el colchón, imposible de ser agarrado por los rivales.

—Tengo una duda, ¿el apodo de «gimnasta» es por tus habilidades en la lucha o porque lo fuiste alguna vez?

—Yo empecé en el deporte por la gimnasia, desde los cinco hasta los nueve años. Lo más curioso es que mi papá quería que yo fuera gimnasta. Él insistió mucho para que yo siguiera. Pero me cambié, pues yo era muy intranquilo, hiperactivo.

—¿Qué rumbo cogiste entonces?

—Después me fui para clavados, no era malo, pero tampoco era lo mío. Me gustaba estar fajado, no en broncas callejeras ni nada de eso, sino practicar algo así. Entré en el judo, se acercaba a lo que deseaba, pero tampoco. Entonces viene la lucha, y ahí sí me quedé.

—¿Y por qué la libre?

—Fue la primera que practiqué, en la que me ubicaron, nada de preferencias.

—Sé que te gusta la música, ir a discotecas, como muchos jóvenes, pero del deporte, ¿disfrutas algún otro?

—Me encanta el atletismo, pero no todo, solo las carreras de velocidad. Mi ídolo es un jamaicano, Asafa Powell, por encima de Usain Bolt.

—Supongo que tu papá te haya perdonado no haber continuado en el deporte que él quería para ti...

—Bueno, yo no soy gimnasta, pero mi hermana sí, lleva siete años en ese deporte. Ella es la que está llamada a cumplir el sueño de él. Parece que estaba escrito en el destino de un miembro de la familia. La gimnasia me sirvió para moverme ligero sobre el colchón, solo para eso; las medallas que las gane ella.

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