El «casi» que no cuenta y el «pudo» que no fue

El ajedrecista cubano Leinier Domínguez estuvo a un paso de vencer al indio Pentala Harikrishna, durante la tercera ronda del Campeonato Español por equipos, pero la partida terminó igualada

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Después de un buen —o mal, según se analice— tiempo sin actividad, muchos esperaban ver su acostumbrada parsimonia frente a un tablero de ajedrez, delante de un adversario de categoría, en un torneo de nivel. Aunque resulta bien cierto que el Campeonato de España por equipos no es precisamente el Pandemónium, ni asusta con Satán ni con Mammón —demonio cuyo fuerte no es lo que la palabra sugiere en la «lengua» más cubana—, algo es algo para desempolvar la materia gris de Leinier Domínguez (2736 puntos Elo), quien este lunes entabló por segunda ocasión en el torneo.

Primera ronda, sábado: empezó a media máquina y apenas raspó la igualdad ante un tal Yuriy Kryvoruchko (2697), de Ucrania. Segunda fecha, domingo: costosísimo golpe y nocaut propinado por el armenio Gabriel Sargissian (2673). Una arrancada bien flojita, la verdad.

Y llegó la tercera partida. La suerte parecía cambiar de olor. El cubano movía cada pieza con una precisión milimétrica, casi envidiable. Poco a poco aparecía en su boca esa mueca que delata el respirar profundo luego de un apretón de cuello. Los ordenadores le otorgaban una ventaja ganadora a la altura del lance 33. El indio Pentala Harikrishna (2740) pedía agua por señas a pesar de su condición de macho alfa de la justa ibérica. La lengua amoratada desde su bando negro. Nada qué hacer.

Mas, sucedió lo indecible. Apuros de tiempo para Domínguez. Pequeños errores que cuestan a lo grande. Corría el paso 48 y todavía conservaba la esperanza. Pero el 49 fue malo, el 50 peor. Del 53 mejor ni hablar. Todo en 63 agónicos suspiros de una apertura Ruy López, escogida por un maestro de la Ruy López. Paz cuando debió ser victoria.

Lo bueno es que él sabe que pudo haber sido. Lo malo es que no fue. Por desgracia en esto de probar fuerza llamado deporte, el «casi» no cuenta.

Después de tres combates cuerpo a cuerpo, Leinier deja escapar 6,3 tantos a su coeficiente en vivo. Su club, el Sestao Fundación EDP —plantel más potente del certamen (2689) —, empató 3-3 con el Solvay y ahora ocupa el cuarto escaño, merced a cuatro unidades.

En primer lugar marcha el Magic Extremadura (5), con mejor desempate que el propio Solvay, también dueño de cinco quilos. Detrás aparece el Mérida Patrimonio Humanidad (4).

Hoy el equipo en donde Leinier defiende la primera de seis mesas chocará con el débil Escola d’escacs de Barcelona (2519).

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