La foto que falta

La autoridad misma dentro del diamante y la seguridad en sus strikes: así era Amado Maestri, uno de los umpires más queridos y recordados en la historia de nuestra pelota

Autor:

Daily Sánchez Lemus

En un recorrido hace si acaso par de meses por obras terminadas en el Estadio Latinoamericano, muchos colegas de la prensa apreciamos los esfuerzos por remozar un espacio lleno de mucha historia, místico: Club house, motel, el techo que demora, hasta que llegamos al cuarto de árbitros. Un espacio bien concebido, necesario, con buenas condiciones para quienes imparten justicia en esa locura que se vuelve un juego de béisbol en el Latino. Recién pintado, azulito claro, si mal no recuerdo, pero le faltaba algo en una pared grande que lo pedía a gritos: una foto de Amado Maestri. Se lo comenté a alguien que coincidió conmigo: «Este salón lleva una foto de Amado Maestri, para que cuando salgan al terreno, lleven la impronta de un grande».

El pasado 4 de diciembre fue el Día del Árbitro Deportivo Cubano. Y la fecha es desde hace unos años un merecidísimo homenaje a uno de los umpires más queridos y recordados en la historia de nuestra pelota por su excelencia y sus valores. Dueño absoluto del juego, control sin falta de cada acción, temperamento capaz de enfrentar al magnate y al esbirro. La autoridad misma dentro del diamante y la seguridad en sus strikes.

Un día como ese, Amado Maestri defendió a los jóvenes estudiantes universitarios que se lanzaron al terreno para protestar contra la tiranía, y su actitud impidió que la policía los maltratase en un territorio en el que él siempre fue dueño: el terreno de pelota. Con autoridad los defendió y fue protagonista de uno de los hechos más hermosos que juntan las luchas del pueblo cubano con el béisbol.

La pelota cubana ha tenido muy buenos árbitros de Amado Maestri a acá. Los hemos disfrutado muchísimo, pero hoy, hoy mismo, no abunda la calidad que hace falta. Se impone conocer más la historia, más el béisbol, estudiar más, asumir que es la tarea más difícil dentro de un campo de pelota y que como tal debes amarla.

Llegue a los árbitros cubanos, en todos los deportes, pero en especial los de béisbol, además del reconocimiento, el reclamo por estar a la altura del deporte mundial, la necesidad de tener hombres y mujeres tras el plato o en las bases, o en los jardines, que amen su trabajo y lo conozcan al dedillo. La afición, aunque a veces los culpe y nunca les haga loas, sabe identificar y reconocer cuándo hay en la grama una persona inteligente y de valor.

A veces, en medio de un juego de pelota de nuestra Serie Nacional, pienso que no es solo la foto de Amado Maestri lo que falta. Quizás su propio nombre nos dé las pistas: amor y maestría.

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