Lecciones insospechadas

El lanzador estadounidense Clayton Kershaw comentó que ha sido una experiencia única poder trabajar con niños. «Es algo que todos amamos, pero hacerlo en Cuba lo convierte en algo muy especial», confesó

Autor:

Raiko Martín

MATANZAS.— Alexander Vargas González nació en el municipio matancero de Pedro Betancourt hace 14 años, y como a la mayoría de los niños cubanos, le gusta el béisbol. Comenzó a practicarlo desde muy pequeño, y poco a poco se ha convertido en su gran pasión. Por eso, cuando le dijeron que sería uno de los seleccionados para participar en la clínica deportiva que este jueves impartieron en Matanzas notables jugadores de las Grandes Ligas estadounidense junto a varias glorias del béisbol cubano, no podía creérselo.

«Fue algo muy emocionante», me dijo mientras hacía la fila junto a muchos otros muchachos que por ahora pertenecen a la categoría sub-15, aunque también participaron otros de edades menores. «Fue bonito, porque compartimos con jugadores que se han destacado en las series nacionales antes y ahora, como  (Lázaro) Junco y “Pito” Abreu, y muchos de ellos han llegado al máximo nivel», añadió.

El espigado muchacho que batea a la zurda también tuvo palabras para el resto de las estrellas internacionales que participan en esta experiencia, que la MLB y su sindicato de jugadores han calificado como de buena voluntad.

«A los otros, como Miguel Cabrera, no los ha visto mucho en los juegos que ponen por la televisión, pero sí los conocía porque de ellos se comenta mucho», nos dijo antes de revelarnos las recomendaciones que le dio el slugger venezolano a su paso por la zona donde practicaban el bateo: «Me dijo que cuando hiciera el swing, no me “llevara” el hombro y que nunca le quitara la vista a la pelota hasta hacer contacto con ella».

Si para Alexander la gran enseñanza del día fue «luchar y esforzarse para ser cada vez mejor y siempre pensar que se pueden conseguir cosas grandes», para Rolando Naranjo, entrenador de la EIDE yumurina, una de las cosas más relevantes de esas horas sobre el diamante del estadio Victoria de Girón fue la unión de las figuras de las Grandes Ligas con las de nuestro béisbol.

«Mis alumnos terminaron muy estimulados por la presencia de estos profesores, incluidas nuestras glorias, porque todos son figuras destacadas del béisbol. Esto ha sido una gran fiesta que unifica a través del béisbol, que es lo más importante», fueron las reflexiones de este preparador, quien conoce muy bien las reacciones de sus pupilos.

Así, con la felicidad en el rostro de los menores y las claras muestras de satisfacción de sus temporales instructores, culminó una actividad que dejó muy claro su importancia y trascendencia. Antes de comenzar, el estelar lanzador estadounidense Clayton Kershaw había dicho algo que caló en los presentes y motivó los aplausos. Comenzó con un «Buenos días, gracias por la invitación» en perfecto español, y luego expresó que era una experiencia única poder trabajar con niños. «Es algo que todos amamos, pero hacerlo en Cuba lo convierte en algo muy especial».

Luego, todos vitorearon a los participantes, entre ellos los matanceros Félix Isasi, Evelio Hernández y Rigoberto Rosique —luego se sumó Junco—, Pedro Medina, Yovani Aragón y Rodolfo Puente.

Sin dudas, concluyen días provechosos y llenos de enseñanzas, tanto para los visitantes, como para los anfitriones. Sobre todo para estos, quienes deben entender que este tipo de actividades resultan muy emocionantes, atractivas y educativas para las nuevas generaciones de jugadores. Talento e historia nos queda, y no hace falta que «llegue visita» para convocarlas.

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