Armados hasta los dientes

Los mánagers de equipos semifinalistas ya eligieron los refuerzos que «blindarán» sus equipos y los pronósticos para esta fase no se hacen esperar

Autor:

Raiko Martín

Una docena de jugadores se enfundarán el próximo día 26 nuevas camisetas y de seguro harán más competitivo el tramo que conduce al trono del béisbol cubano.

Como se había anunciado, los mánager de los cuatro equipos involucrados en la fase semifinal se sortearon el orden para pedir a los tres peloteros que blindarán sus nóminas, y en el trance el más afortunado fue el timonel matancero Víctor Mesa, quien se aferró par de veces a la pelota con el número uno, y su restante opción fue la tres.

El desarrollo de las selecciones fue el siguiente: 1ra ronda: 1. Matanzas (José Ángel García, lanzador de Artemisa), 2. Industriales (Miguel Lahera, lanzador de Artemisa), 3. Pinar del Río (Yosvani Alarcón, receptor de Las Tunas), 4. Ciego de Ávila (Alberto Bicet, lanzador de Santiago de Cuba); 2da ronda: 1. Industriales (Yoandry Urgellés, jardinero de Holguín), 2. Ciego de Ávila (Lázaro Blanco, lanzador de Granma), 3. Matanzas (Yunior Paumier, jugador de cuadro de Holguín), 4. Pinar del Río (Yordanis Alarcón, jugador de cuadro de Las Tunas); 3ra ronda: 1. Matanzas (Yordan Manduley, jugador de cuadro de Holguín), 2. Pinar del Río (Wilber Pérez, lanzador de la Isla de la Juventud), 3. Industriales (Roel Santos, jardinero de Granma), 4. Ciego de Ávila (Guillermo Avilés, jardinero de Granma).

Visto el desenlace y teniendo en cuenta la forma en que cerraron su calendario regular, parecen los Cocodrilos yumurinos quienes parten con mejores opciones para acariciar el cetro. Colgado de la buena fortuna, el estratega matancero logró aportarle un plus a su staff de pitcheo —ya era de respeto— con las garantías que aporta un taponero con el calibre de José Ángel. Dudó a la hora de hacerse con los servicios del versátil Paumier, pero no lo pensó dos veces cuando le dejaron a tiro a Manduley, para así solidificar el cuadro, uno de sus flancos más débiles.

A los Tigres avileños les dio la espalda la suerte, pero sumaron dos útiles abridores como Bicet y Blanco, que pueden complementar el liderazgo de Vladimir García, toda vez que el corajudo Yander Guevara anda entre algodones. Por demás, a última hora añadieron pólvora a su artillería con Avilés, aunque Roger Machado tendría que reconfigurar su alineación para hacerle espacio en la alineación titular.

El alto mando de los Azules no perdió la oportunidad de «enganchar» a Lahera a su cuerpo de tiradores, que sigue siendo la gran incógnita de cara al segmento definitorio. Lo hecho por Urgellés como Cachorro hizo recapitular a Javier Méndez, quien se decantó para copar sus praderas por Santos, de buen guante y uno de los pocos hombres proa natos que «sobreviven» en nuestro béisbol.

Por su parte, la directiva vueltabajera satisfizo una de sus carencias echando mano a un cátcher como Alarcón, quien le reporta potencia al ataque. Muchos —entre los que me incluyo— pensaron que llegado el momento pedirían al torpedero Manduley para tapar otro de sus huecos más sensibles, pero Jorge Gallardo prefirió hacerlo con Yordanis Alarcón, quien en esta serie ha jugado como segunda base, campo corto y antesalista, pero más en la última de estas posiciones. Con menos urgencias en su grupo monticular, se hicieron con los servicios del experimentado zurdo pinero Wilber Pérez, el único entre los disponibles con más de diez triunfos en la campaña.

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