Floretes con alta nota

Las impresiones del observador del Grand Prix de Florete, Donald Anthony, luego de evaluar ese evento en Cuba, y sus visiones de la esgrima en el mundo

Autor:

Julieta García Ríos

Calidad es la palabra escogida por el estadounidense Donald Anthony para evaluar el recién finalizado Grand Prix de Florete de La Habana.

En su rol de observador de la Federación Internacional de Esgrima (FIE), Anthony elogió el evento, que trajo a Cuba más de 250 esgrimistas de la élite mundial, en representación de una treintena de países, pues era determinante en la clasificación individual a los Juegos Olímpicos de Río.

Al comparar esta competencia con la realizada en 2013, a la que también vino como observador, expresó a JR que «esta edición estuvo mucho mejor, no solo por la calidad del equipamiento utilizado, sino por la de los tiradores. Incluso, en las preliminares se vieron combates muy buenos. Estamos a pocos meses de las Olimpiadas y los atletas se han preparado con mucho rigor».

El máximo representante de la esgrima en Estados Unidos explicó que el reciente despegue de ese deporte en su país se debe al trabajo con el sector juvenil, al que tratan de insertar desde temprano en competencias internacionales para ganar experiencia y compenetrarse como equipo. «Tenemos un circuito anual con ocho eventos, en el que se concursa en todas las categorías. Contamos con excelentes atletas y entrenadores», añadió.

Aprovecho la oportunidad para conocer su criterio sobre algunos esgrimistas norteamericanos que se lucieron en la capital cubana.

—¿Cómo define a Lee Kiefer?

—Es una pequeña tigresa. En sus combates es intensa y a la vez ecuánime. Tiene, además, una técnica depurada. Y a eso le añades que cuenta con el apoyo de su familia, la que está muy involucrada con la esgrima. Su papá fue floretista y sus hermanos también practican.

—¿Qué puede decirme de Alexander Massialas, el número uno del ranking?

—Estudia ingeniería en la Universidad de Stanford, es un atleta muy inteligente, ecuánime y de extremidades muy largas, que le permiten trabajar muy bien la distancia. En 2015 se convirtió en el primer floretista estadounidense en ganar una presea de plata individual en campeonatos del mundo. Desde muy joven entrena con su padre, Greg Massialas, quien fue un destacado esgrimista (tres veces olímpico), y un gran árbitro internacional.

En los salones de Pabexpo, Donald Anthony veló por el buen desarrollo del Grand Prix habanero, en el que subieron al podio dos de sus atletas: Lee Kiefer por la plata y Race Inboden, por el bronce. Mientras caminaba hacia las pistas, imaginó el día en que volvería sin compromisos de trabajo, solo para disfrutar de Cuba y su gente. (Agradecemos la labor de Enelis Núñez Amaro como traductora).

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