Momentos de gloria

Que sean dos luminarias del béisbol cubano en décadas distintas, pero reconocibles desde las dos orillas, las que realicen el protocolar lanzamiento de la primera bola ha sido una idea superlativa

Autor:

Raiko Martín

Si la visita de los Tampa Bay Rays invita a mirar con optimismo el futuro, sus primeras actividades antes de la presentación de hoy, al filo de las 2:00 p.m. en el estadio Latinoamericano, también sirvieron para hacer un guiño al pasado.

Que sean dos figuras las que realicen el protocolar lanzamiento de la primera bola es lo más parecido a una metáfora sobre lo que debiera ser la relación beisbolera entre ambas naciones: de doble sentido y equilibrada.

Que sean dos luminarias del béisbol cubano en décadas distintas, pero reconocibles desde las dos orillas, ha sido una idea superlativa. Porque eso son Pedro Luis Lazo y Luis Tiant, quienes no solo comparten nombre, sino una historia que los convierte en referentes: el vueltabajero, máximo ganador en series nacionales con 257 éxitos; el capitalino, el único cubano con más de 200 victorias —229 para ser exactos— en la Gran Carpa.

Con los ojos copados de un brillo que delataba la emoción, Tiant confesaba que «nunca he perdido la fe en mi país, en mi gente, y no importa lo que pase, yo seguiré siendo cubano hasta que muera… me siento orgulloso de estar de vuelta porque soy cubano. Quiero agradecer a Joe Torre y a la MLB por darme la oportunidad de poder volver, y a todos los que aquí me han recibido y tratado de la mejor manera. Esta invitación es lo mejor que me ha pasado», sentenció.

A una pregunta sobre qué haría una vez encaramado en la lomita, el exestelar serpentinero que vistió la franela de seis elencos de las Grandes Ligas indicó que «no sé qué tipo de lanzamiento haré, porque ya no tengo ninguno, pero solo puedo decir que me siento muy orgulloso».

No menos conmocionado andaba Lazo. Mientras algunos de sus compañeros buscaron probar suerte en el béisbol rentado, él apostó por quedarse en su natal Pinar del Río, donde es un verdadero ídolo. Sin embargo, es un ferviente soñador de la posibilidad de que pronto la MLB y el béisbol cubano lleguen a algún tipo de entendimiento, y por eso cree que encuentros como estos impulsen un nuevo tipo de relación. «Pienso que este es un paso gigante, para Cuba sobre todo. No dudo que sí van a poder jugar en las Grandes Ligas y espero que sea rápido ese proceso».

Todavía incrédulo ante lo que está a punto de sucederle, apuntó que «compartir este momento con Luis Tiant, uno de mis favoritos, es un honor muy grande».

Ambos compartieron este lunes sensibilidades con la prensa, escoltados en cada momento por otros no menos encumbrados. Por un lado los nombres de Joe Torre, David Winfield, José Cardenal y Derek Jeter encandilaban. Del otro, emergía la mística de Omar Linares y Orestes Kindelán.

Entrenadores de los Rays compartieron con glorias cubanas la clínica de instrucción para los niños. Foto: Juan Moreno

Extraordinario momento que antecedió a la clínica de aprendizaje, en la que un grupo de niños tuvo de primera mano los consejos de varios grandes, de aquí y de allá. Paralelismo en una historia con notable pasado, pero a su vez con un futuro por construir.

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