Ya lo dijo Yogi Berra…

La novena vueltavajera se impuso este sábado ante Matanzas. El duelo de hoy decidirá el pase de uno de estos equipos a la final

Autor:

Raiko Martín

La frase, acuñada hace unos cuantos años por el ya desaparecido y mítico exreceptor de los Yankees de New York, la deben estar recordando en todo Pinar del Río y parte de Matanzas, después del sexto duelo entre estos equipos en la semifinal. «Esto no se acaba hasta que se acaba»… y se acaba hoy, pues la tropa vueltabajera desembarcó este sábado en el valle yumurino con los cuchillos en la boca, listos para el asalto que les garantizara la supervivencia.

El primer caído en combate fue Jonder Martínez, quien apenas pudo sacar un out, el sacrificio —efectivo pero conservador— de Donal Duarte. Tres sencillos, con un error intercalado, acabaron con la paciencia de Víctor Mesa, y le abrió el portón a la segunda víctima: Yoanni Yera.

El zurdo enderezó el rumbo… hasta extraviarlo nuevamente en el quinto episodio, cuando el doble de Lázaro Ramírez —se quitó el yeso de su mano y conectó además un hit y un triple en cinco turnos— desató la tormenta. Entonces desfiló por la lomita el resto de los martirizados. Adrián Sosa fue recibido con cañonazo impulsor de Donal; a Ramón Licor, quien inició su presentación con boleto intencional a William Saavedra, el jardinero Lázaro Blanco le probó que la teoría del zurdo contra zurdo no es infalible; y luego Yoandry Blanco no pudo evitar que Reinier León redondeara el ramillete de cinco pisadas del home que resultaron demoledoras.

Mucho más tranquilo fue el tránsito de Vladimir Baños, porque entre el cuadrangular de Yurisbel Gracial en el segundo acto y el solitario estacazo del enmascarado Ariel Martínez en el quinto, se las arregló para disipar los efectos de otros tres imparables. En total toleró seis antes de dejar su puesto a Liván Moinelo, o una versión del zurdo completamente diferente a la vista hace unos días en el Capitán San Luis. El jovenzuelo se presentó con un exquisito comando de sus lanzamientos, para desbaratar la escaramuza enemiga con tres ponches consecutivos. Cinco de los primeros seis bateadores que enfrentó se fueron a la caseta liquidados por la vía de los strikes, y si no bajó el telón del partido, fue para no quedar —por cantidad de lanzamientos— marginado para el juego de hoy.

La circunstancia fue aprovechada por los Cocodrilos para dar tres coletazos a la hora de recoger los bates frente al inexperto relevista Frank Medina, pero la desventaja fue insalvable.

Por mi cuenta, que no es la oficial, los Cocodrilos no podrán contar en el cierre con Yera, quien superó los 50 disparos. ¿Los abridores? Al cierre no había nada confirmado, pero podía repetirse otro duelo entre Freddy Asiel Álvarez y Yosvani Torres —por ser los pistoleros más fiables en los dos bandos—, aunque ambos con solo tres días de descanso.

Sin dudas, el Victoria de Girón será esta tarde una verdadera olla de presión, pues lo que está en juego es una posible coronación. Y no deben ser pocos los aficionados locales que recuerdan ahora la fallida experiencia de la pasada campaña, cuando en el mismo escenario vieron la capitulación de los suyos, en la misma instancia, ante los aguerridos pineros.

Según los datos del inquieto estadístico Benigno Daquinta, desde la temporada de 1993-94, en la que Villa Clara le ganó la final a Industriales en siete partidos, habían sido 22 los cruces de postemporada que llegaron hasta ese límite.

En esa ocasión los Naranjas perdieron el sexto desafío y recalaron luego en el trono. La misma ruta de desenlace se ha repetido en siete ocasiones, la última de ellas en la pasada final, cuando los Tigres de Ciego de Ávila se consagraron frente a los Piratas de la Isla de la Juventud.

Una de esas veces tuvo como protagonistas a los matanceros, durante las semifinales de la 52 Serie Nacional frente a Sancti Spíritus. A los mismos Gallos, los yumurinos ganaron otro pulso de siete desafíos, pero saliendo airosos en los dos últimos. También en la misma cantidad de juegos cedieron ante Industriales.

Por su parte, la novena vueltabajera ha vivido la experiencia en cuatro oportunidades, siempre en semifinales, y las ha ganado todas con éxitos en el sexto y séptimo desafío. Dos veces sus víctimas han sido los Azules de la capital, una el desaparecido elenco de La Habana y la otra, la representación espirituana. ¿Se repetirá la historia?

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