El mejor trago

La pléyade de jóvenes del voleibol masculino, bajo las riendas de Rodolfo Sánchez, anda por buen rumbo

Autor:

Norland Rosendo

Ya con los boletos asegurados para la Liga Mundial de 2017, a los equipos de Cuba y Argentina solo les quedaba dirimir cuál se alzaría, invicto, con el título de la XI Copa Panamericana de voleibol masculino. El mejor sorbo, ya se sabe, lo bebió Cuba.

Por segunda vez en la historia del certamen los insulares subieron a lo más empinado del podio, después de su éxito en 2014. Por cuarta ocasión los gauchos se quedaron a un escalón de la gloria.

Ni uno ni otro plantel fueron con todo lo mejor que tienen. Los antillanos dejaron en casa a sus tres principales atacadores: el opuesto Rolando Cepeda y los auxiliares Javier Jiménez y Osmany Uriarte. Los sudamericanos aterrizaron en México con una formación sub-23, aunque de esa nómina no se descarta que algunos sean convocados a la selección olímpica. Por edad, ningún plantel era más experimentado que el otro.

Y esa juventud, lejos de ser una debilidad, fue una fortaleza. Como los atletas bisoños quieren sobresalir para mejorar cada vez más la percepción que de ellos tienen sus entrenadores, se esforzaron en extremo en aras del éxito, como si estuvieran en una porfía por la corona olímpica. Cuba y Argentina jugaron cinco sets, y en dos de ellos se fueron a «extrainning».

Más allá de los números, los antillanos exhibieron capacidad para imponerse en los finales de los parciales apretados. Si ahora que son jóvenes logran remontadas como la del juego final (empezaron perdiendo las dos primeras mangas), en la medida en que maduren y crezcan técnica y tácticamente será más difícil vencerlos.

Después del histórico pasaje olímpico que los cubanos les arrebataron a los canadienses en la mismísima ciudad de Edmonton a principios de año, esta victoria confirma que aquella no fue casual, y que la pléyade de jóvenes bajo las riendas de Rodolfo Sánchez anda por buen rumbo.

Loable fue la actuación del esquina Abraham Alfonso durante todo el torneo. Frente a los gauchos asumió el protagonismo ofensivo. Sus 28 puntos esa noche despejaron cualquier duda sobre quién debía ser el Jugador Más Valioso de la Copa. El central Luis Tomás Sosa también se comportó con hidalguía, y fue premiado como uno de los mejores bloqueadores en el Todos Estrellas.

Según las estadísticas publicadas en el sitio web de la competencia, Alfonso ocupó el quinto puesto entre los máximos anotadores y el octavo en el ataque; Sosa fue el segundo en la lista de los centrales; Osniel Melgarejo, séptimo en recibo; Ricardo Calvo, quinto entre los pasadores y séptimo en el servicio; Yonder García resultó el cuarto mejor líbero y tercero en defensa de campo.

Colectivamente, Cuba resultó el mejor equipo en ataque y bloqueo, tercero en servicio, cuarto en recibo y séptimo en defensa y en el pase.

El triunfo merece aplausos, pero que la bulla de las palmadas no silencie al análisis. Las vulnerabilidades y las deficiencias no son pocas. El camino transitado es insignificante respecto al que queda por delante.

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