Molerio, guapo fusil en mano

Nacido el 19 de septiembre de 1991, Molerio, junto a cinco compañeros, cumplimentó en la primera quincena de julio una base de entrenamiento durante casi dos semanas en El Salvador

Autor:

Javier Rodríguez Perera

Salvando las distancias, el tirador Alexander Molerio puede estar en estos días como un convicto. Que no cunda la preocupación entre sus familiares y amigos, el muchacho está limpio de delitos. Pero como suelen realizar los condenados cuando la libertad se les acerca, el villaclareño aplica una cuenta regresiva —o a lo mejor marca en la pared una rayita por cada día que pasa— de cara a lo que será su debut en una magna cita multideportiva, cuando a partir del 6 de agosto resuenen los disparos iniciales en el Centro Olímpico de Tiro de Río de Janeiro.

Nacido el 19 de septiembre de 1991, Molerio, junto a cinco compañeros, cumplimentó en la primera quincena de julio una base de entrenamiento durante casi dos semanas en El Salvador, la cual aprovechó al máximo, pues en el polígono de tiro capitalino Enrique Borboné «la estrategia principal es mucha voluntad, mucho tiro en seco, y a los tiritos que hayan, hay que sacarles la mayor ventaja posible», comenta.

En el panorama deportivo avanzó propinando ippones, pero en octavo grado comenzó en el tiro deportivo, tras interesantes conversaciones con su primo sobre esa disciplina. Rápido le cogió la vuelta y en los anaqueles de su casa se exhiben varios títulos en Juegos Nacionales Escolares y Juveniles. Poco después de la mitad del preuniversitario fue promovido a la preselección nacional, algo «muy grande para mí, ya que solo pensaba en eso y entrenaba a tiempo completo con ese objetivo», revela.

Apunta que el momento más significativo en su corta carrera deportiva llegó en la XI Copa de las Américas, efectuada en el club Cinegético Jalicense de Guadalajara en octubre de 2014. En lo que significó su segundo evento en el exterior, el fusilero se proclamó as del evento de rifle de tres posiciones a 50 metros y con ese rendimiento obtuvo su clasificación olímpica. «Me saqué la espina de la competencia anterior y de una manera muy agradable, porque conquisté mi boleto para los Juegos Olímpicos, algo inesperado y que me supo a gloria».

En la inminente cita estival, Alexander competirá además en el rifle de aire a diez metros. «Trataré de hacer mis marcas personales y si puedo entrar a una final, pues entonces guapearé. Siempre me ha gustado más la modalidad de aire, aunque las mayores posibilidades las tengo en el 3x40», sentenció.

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