«Vi una pareja nueva en Rio de Janeiro»

La sicóloga de la dupla cubana de voleibol de playa reconoce que en los Juegos Olímpicos de Río 2016 sus  atletas  muestran mayor madurez

Autor:

Julieta García Ríos

La victoria el pasado domingo de la dupla de voleibol de playa en las arenas de la emblemática playa Copacabana, fue sin dudas uno de los más emocionantes momentos que la delegación criolla nos regaló ese día en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

La dupla integrada por Sergio González y Nivaldo Díaz en su debut olímpico derrotó a los locales Evandro Junior y Pedro Solberg,  medallistas de bronce  en el reciente campeonato mundial.

El triunfo de los cubanos  sorprendió a muchos, incluidos a la joven Yanet Morejón Hernández,  sicóloga del dúo  de  voleibolista cubano.

La joven psicóloga Yanet Morejón junto al atleta Nivaldo Díaz.

 

Desde su hogar, en el habanero barrio de Nuevo Vedado,  ella comparte sus impresiones con Juventud Rebelde.

«Siempre supe que su preparación podría sorprender en estos juegos, pero no te puedo negar que aun así, incluso hasta a mí me sorprendieron», expresó la muchacha de 26 años, tres de ellos como sicóloga de la selección cubana de voleibol de playa.

—¿Podría caracterizar a ambos atletas?

—Sergio Reynaldo González (26 años de edad y 1.95 metros de estatura) es un atleta con experiencia deportiva, que ha ido madurando en el tiempo. Es fuerte, enérgico, muy positivo, optimista y siempre lo hace saber a los demás, reforzando hacia sí mismo ese hábito por alcanzar lo que quiere. Es muy centrado en su objetivo y desde siempre ha tenido clara su meta. A pesar de esa experiencia, es vulnerable y suele perder el control sobre sus emociones, debilidad que ha disminuido con el tiempo. Hay que reconocer que mucho ha contribuido en esto la unión con Nivaldo. En ambos caso ha sido arduo el trabajo, que afortunadamente ya va dando frutos.

«Nivaldo Díaz (22 años y 2.00 metros de estatura) es también un atleta muy fuerte, pero su mayor fuerza radica en la concentración y focalización intensa hacia lo interno. En ocasiones sugiere estar “enajenado” de la realidad y de los otros, pero es justamente su forma de trabajo. Hablamos de un atleta que en sus inicios practicaba ajedrez, disciplina en la que obtuvo buenos resultados; de hecho, aún lo juega de manera autodidacta.

«Gracias a esta peculiaridad, Nivaldo es muy ecuánime, paciente, posee una excelente capacidad de concentración y buen nivel táctico. A pesar de su edad biológica, en él se ha visto un crecimiento realmente notable».

—¿Cómo describe la labor realizada con ellos?

—Ambos llevan casi tres años como pareja deportiva y dicha construcción fue bien difícil dadas las divergencias en cuanto a intereses personales y formas de pensar y analizar las situaciones. Pero indudablemente, gracias al trabajo constante, ha primado siempre el interés deportivo, más específicamente el interés de cada uno porque el otro sea “su pareja” para competir en los juegos Olímpicos de Río. Y esto es lo que demostró su debut en la arena brasileña.

—¿Qué espera de ellos en Río de Janeiro?

—El pasado domingo, en las arenas de Copacabana, vi jugar una pareja nueva, mucho más fuerte, más inteligente, una pareja madura. Era justo lo que necesitaban para sellar estos de trabajo y encontrarse ambos a sí mismos en un nuevo escaño, más alto y más seguro.

Cuando sean la 1: 30 p.m. en La Habana Sergio González y Nivaldo Díaz volverán a presentarse en Copacabana, esta vez ante los lituanos Samoilov-Smedins, quienes se ubican en el tercer lugar del ranking.

Esperemos que otra vez marchen airosos.

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