Denia y su bonita melodía

La discóbola cubana valoró en su justa medida el premio de una presea anhelada por miles

Autor:

Raiko Martín

RÍO DE JANEIRO.— Quizá la potencia de su brazo no alcanzaba este martes para que se entonaran las notas del himno cubano en el estadio Joao Havalange de esta ciudad, pero con su sinceridad Denia Caballero fue, al menos para mí, la ganadora de un título. Primero, porque es de las primeras que he visto valorar en su justa medida el premio de una presea anhelada por miles. Y también porque, con la mayor naturalidad del mundo, asumió la responsabilidad que le tocaba poco después de firmar su primera medalla, ahora de bronce, en la final olímpica del lanzamiento del disco para damas.

Su cara, cuando atravesó la zona mixta del Engenhão —como se le conoce popularmente—, era una mezcla de felicidad y desencanto, por lo que su transparencia al hablar, en cierta forma, sorprendió a todos. «Mi preparación estaba diseñada para lanzar aquí sobre los 67 metros, en la forma en que llegara. Sencillamente no pude y no voy a ponerme a echar la culpa a nadie y a justificar nada. La competencia pasó y no pudo ser. Pero me siento feliz porque es mi primera medalla olímpica, y no la última», fueron sus primeras palabras.

La muchacha de Villa Clara, ya con una corona universal en su vitrina, sumó ahora a su colección un tercer puesto olímpico que le llena de orgullo. Su mejor disparo de la tarde fue 65,34 metros en su tercer intento, después del primero de los dos fouls que cometió en toda la ronda.

Nada extraordinario sucedió en la prueba, porque una vez más la archifavorita croata Sandra Perkovic dejó sin opciones al resto de las aspirantes con un envío de 69,21 metros. Fue el único válido que pudo firmar, pero suficiente para  salvarse de una estrepitosa caída.

Antes de esa ronda, la vigente recordista mundial había errado par de veces, por lo que un nuevo desliz ahogaba todas sus aspiraciones. Así le había sucedido poco antes a la cubana Yaimé Pérez, líder en la fase clasificatoria y sin terminar el segmento definitorio al equivocar sus primeros tres disparos.

«Sandra es una extraclase y yo sabía que tenía que batirme con ella para poder aspirar al título. Ni pensé que pudiera quedar eliminada después de los dos fouls, porque eso mismo nos sucedió en la clasificación y supimos reponernos. Lo que sí no imaginé fue que Melina Robert-Michon pudiera llegar a los 66,73 metros y terminar segunda. Pero así es el deporte», reflexionó la discóbola cubana más notable del momento.

«No quería el bronce, pero será en otra ocasión», sentenció Denia, antes de explicar que lo único que le afectó fue el intenso calor del mediodía carioca, y el cansancio sentido por la diferencia de menos de 24 horas entre la eliminatoria y la final. «Yo dependo mucho de mi velocidad, y mis piernas no estaban totalmente recuperadas. Terminé muy tarde en la noche porque me eligieron para un examen de dopaje, como también ahora», añadió.

Así, el atletismo cubano hizo la cruz en el medallero y aspira a repetir gracias al talento de la pertiguista Yarisley Silva, quien aseguró su presencia en la final del día 19 al incluirse entre las siete que superaron los 4,60 metros exigidos para ello.

La vueltabajera se vio algo tensa en los primeros compases de la prueba, algo que le llevó a fallar par de veces sobre la altura de 4,55 metros. «Siempre la fase clasificatoria es de mucha presión y por eso me he quitado un gran peso de arriba. Algunas no pudieron y es lamentable», dijo en referencia a la eliminación de la local Fabiana Muhrer. «La final no será lo mismo sin ella, pero quedan otras con el suficiente nivel para hacer muy difícil el triunfo», valoró.

Una de la claves para Yarisley será la economía de saltos. Para mantenerse en la pelea, la cubana necesitó seis brincos y abrió con la varilla a 4,50 metros de altura. «Todavía no tenemos definida la marca para comenzar. Eso lo haremos después que concluya el calentamiento y esté segura de cómo me siento. Va a ser una competencia muy difícil y la pista definirá cuánto será necesario para ganarla. Yo solo puedo decir que saldré como siempre. A luchar.», expresó.

También en la jornada mantuvo sus opciones el velocista Roberto Skyers, quien se adueñó de uno de los dos únicos boletos a semifinal en su heat eliminatorio con registro de 20.44 segundos. Mientras, su compañero Reinier Mena quedaba marginado después de detener los relojes en 20.42 segundos, pero en una carrera en la que ocupó el quinto puesto.

Asimismo, el triplista Lázaro Martínez terminó en la octava posición de la final de esa modalidad con un discreto estirón de 16,68 metros. Como se esperaba, el estadounidense Christian Taylor se adueñó de la corona con marca de 17,82.

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