Trujillo y su «parto» a término - Deporte

Trujillo y su «parto» a término

La lucha grecoromana llevó el nombre de Cuba a lo más alto del podio

Autor:

José Luis López

RÍO DE JANEIRO.— Créanme: todavía se escuchan los ecos sobre el colchón de la Arena Carioca 2 y, por supuesto, en la Villa Olímpica, luego de la histórica y sensacional rúbrica de la selección cubana que ganó el torneo de lucha greco en los Juegos Olímpicos.

Y me voy a sincerar con ustedes: jamás esperé que esto sucediera, porque solo eran cinco gladiadores para enfrentar a los «demonios» de Rusia, Irán, Armenia y Turquía, por solo citar cuatro ejemplos de las grandes potencias de esta modalidad, con agarres de la cintura hacia arriba.

Pero la fusión de experiencia y talento, junto a la soberana guía del jefe de entrenadores Raúl Trujillo, me dejaron boquiabierto con la firma de dos medallas de oro al aval de Ismael Borrero (59 kilogramos) y del intocable Mijaín López (130) —su tercera a este nivel—, así como una de plata con etiqueta casi dorada de Yasmani Lugo (98).

Las causas de este sonado éxito se las comenta ahora a los lectores de JR, eufórico hasta los tuétanos, el profe Trujillo, quien está al frente del equipo desde hace solo nueve meses.

—¿A qué atribuye esta memorable actuación?

—Creo que han sido muchas razones, desde la participación este año en varias bases de entrenamiento, hasta la presencia de Mijaín (López) en la Bundesliga alemana y los topes como visitantes contra la selección nacional de Azerbaiyán, así como el empleo del modelaje competitivo en el entrenamiento y, por supuesto, la calidad y el tesón de nuestros atletas, que siempre concientizaron que sí se podía.

—Entonces, usted le tributa un valor primordial a las competiciones foráneas. ¿Por qué?

—Esas bases de entrenamiento resultan interesantes cuando se sostienen en el momento más preciso requerido para la preparación de un equipo o de un atleta. Y nosotros contamos con esa posibilidad. Todo entrenamiento tiene un proceso, que incluye tratar de ver o enfrentar a los rivales que más tarde tendrás sobre el colchón en una competencia importante. Así, el colectivo técnico puede ver cómo se mueve la lucha a nivel mundial y puede incluirle nuevos detalles a la preparación de su colectivo.

«Además, insertados en clubes de ligas foráneas, ellos ven muchas formas de luchar y esto les permite tener más peleas frente a buenos rivales. Lo que más ha potenciado este triunfo aquí en Río se lo atribuyo a que actualmente se entrena compitiendo. Y eso se lo incluimos a nuestro modelaje competitivo. En el colchón de la Escuela (Cerro Pelado, en La Habana), hemos cambiado los planes de entrenamiento, tratando de buscar las peculiaridades del luchador cubano: resistencia a la fuerza rápida y a la velocidad. Hemos hecho modelos de entrenamiento combinados y preparación individual a partir del conocimiento del adversario, lo cual nos ha sido posible con la asistencia de los nuestros a esas citas fuera de la Isla. Aquí no llegamos a “ciegas”, pues los conocíamos a todos».

—¿Qué aspecto técnico fue el que mejor trabajó el quinteto cubano aquí y en cuál se debe mejorar más?

—Todos sabían que venían a una competencia muy dura, en la cual enfrentarían a países de mucha tradición, donde la lucha es el deporte más practicado. Se trabajó con mucha inteligencia sobre el colchón, sin apuros y cogiendo el fallo de los rivales. Mejoramos muchísimo el trabajo en el piso. Pero hay que pulir más los aspectos ofensivos y los alumnos deben escuchar atentamente las indicaciones de sus entrenadores, para no cambiar las tácticas empleadas cuando se está ganando un combate.

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