Sextos… contra la marea

A sus 17 años, el canoísta cubano Fernando Dayán Jorge nunca imaginó que estaría disputando una final olímpica

Autor:

Raiko Martín

RÍO DE JANEIRO.— A sus 17 años, Fernando Dayán Jorge nunca imaginó que estaría disputando una final olímpica en la bella laguna Rodrigo de Freitas en esta ciudad. Hace apenas un año había comenzado a remar con el experimentado Serguey Torres, con quien este sábado intentó acariciar la gloria que, en el horizonte, parecía alcanzable.

Sin embargo, varios factores les impidieron completar una regata exitosa, y terminaron sextos con tiempo de 3:48.133 minutos, después de un emocionante final en el que la dupla alemana integrada por Sebastián Brendel y Jan Vandrey (3:43.912) remató a los campeones mundiales brasileños Erlon de Souza e Isaquias Queiroz (3:44.819) en la misma línea de llegada.

Hasta entonces, la embarcación cubana había remado con fuerza para cumplir con la estrategia trazada y superar los tres primeros tramos del trazado de mil metros entre la tercera y la cuarta posición. Fueron los últimos 500 metros los que decidieron su suerte, porque aunque se mantuvieron remando a un ritmo estable durante todo el trayecto, sus más experimentados rivales lograron rebajar segundos para cerrar mucho mejor de como empezaron.

Aunque las condiciones de la competencia fueron parejas para todos los botes, el menor peso corporal de nuestros tripulantes los hizo más vulnerables al viento que, contrario a las jornadas precedentes, batió ahora casi de frente.

No obstante, Serguey consideró que habían realizado una buena competencia, sin nada que reprochar. «No creo que nos haya fallado algo. Pienso que dimos el máximo, remamos al tope de nuestras posibilidades, y si de algo podemos quejarnos es del cambio del viento, que a nosotros nos afecta más, por presentar el bote más ligero», comentó a la prensa el más experimentado de la tripulación, quien ya había vivido las mismas sensaciones en dos finales olímpicas previas.

Si de algo está convencido el canoísta espirituano, que ha compartido con diferentes parejas para sus incursiones en Beijing y Londres, es de que no dio aquí sus últimas paletadas bajo los cinco aros. «Me siento bien porque estoy convencido de que nos entregamos con todo, a pesar de que vuelvo a quedar sin medallas, pero voy a seguir, yo no voy a parar hasta que la consiga», dijo con una firmeza impresionante antes de que se le cortara la voz y una lágrima delatara lo difícil del momento.

Quien sí no pudo articular palabras fue Fernando, tal vez por la inexperiencia para asumir el instante. Vio tan posible una hazaña que hasta resulta lógico su desconsuelo, aun sabiendo que le queda mucha agua por recorrer.

«Claro que esperábamos más, porque ya aquí vimos que tenían posibilidades, pero estoy muy satisfecho con lo que han hecho mis muchachos», nos comentó luego el preparador Yosniel Domínguez. «En apenas un año, que es lo que llevan remando juntos, han logrado incluirse en una final olímpica y eso es ya un resultado importante, sobre todo teniendo en cuenta la juventud y la corta experiencia de Fernando. Pero ellos seguirán juntos y tenemos grandes esperanzas de que lleven la canoa biplaza a lugares estelares», comentó el preparador.

«Es lógico que ahora mismo se sientan un poco desencantados con el resultado, pero deben estar orgullosos porque pelearon contra embarcaciones de mucha más experiencia, que han ganado importantes competencias, y dieron la batalla hasta el último momento», sentenció el entrenador.

Con esta actuación cerró el canotaje cubano su tránsito sin premios por la cita olímpica.

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