Laboratorio Antidoping, obra superior

«En el futuro otro estará en mi lugar y dirigirá con el mismo sentido de pertenencia y responsabilidad de no defraudar un compromiso con Fidel» afirmó a JR el director del Laboratorio Antidoping de La Habana

Autor:

Julieta García Ríos

La partida de Fidel no dejó de sorprenderme. Tan solo hace unos días salió en la televisión junto al Presidente de Vietnam y se veía bien, comentó a JR Rodny Montes de Oca, director del Laboratorio Antidoping de La Habana, quien a sus 38 años es el más joven entre los 34 directivos de instituciones de este tipo que han sido acreditadas en el mundo.

Él nos comenta que tres veces en su vida vio de cerca a Fidel y siempre pudo estrechar su mano. «Las dos primeras fueron en 1995 y 1996 en sus visitas a la Lenin (Preuniversitario de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin), donde estudiaba. Luego en 1998, lo vi junto a Chávez en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, entonces ya era alumno de la carrera de Farmacia y también pude darles la mano a ambos».

«El Comandante impresionaba y mucho. Era un gigante, no solo por su estatura, sino por la fuerza que emanaba de él. Es indiscutible que dejó un legado inmenso para la humanidad, y los trabajadores del Laboratorio tenemos ahora un compromiso mayor, que es perpetuar la obra que él creó. En septiembre de 1999 cuando planteó públicamente la creación de un moderno laboratorio antidoping dijo: “Algún día los indios con levita demostraremos lo que somos y lo que podemos hacer”. Y en aquel momento, algunos dudaron de que pudiera materializar ese sueño, incluso internacionalmente. Pero él cumplió su palabra y el 13 de septiembre de 2001 se inauguró nuestro laboratorio».

Un año después del estreno, recién graduado de licenciado en Farmacia, Rodny comenzó a trabajar en el moderno Laboratorio Antidoping. Entre sus más gratos recuerdos está el momento en que recibieron en el año 2003 la primera certificación como Laboratorio acreditado por la Agencia Mundial Antidopaje y la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional, cuya placa enviaron al líder de la Revolución, un regalo por ser el promotor de tamaña obra.

Con el tiempo, Rodny se convirtió en la mano derecha de Mario Granda, director fundador, a quien sustituyó en el cargo en 2011.

El joven director recuerda que Granda insistía en que la continuidad del Laboratorio es imperecedera, es una obra del Comandante. Eran esas sus palabras cada vez que las cosas se ponían difíciles, porque escaseaban los reactivos o se rompía un equipo. Bajo ese concepto, trabajamos todos los días por mantenerla viva. Antes fue «Mayito», hoy soy yo, y en el futuro otro estará en mi lugar y dirigirá con el mismo sentido de pertenencia y responsabilidad de no defraudar un compromiso con Fidel.

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