Acelerador o freno

Este jueves bajaron sus cortinas las subseries número 11 de la segunda fase, con resultado dispar para las dos naves de la avanzada, Matanzas y Ciego de Ávila

Autor:

Raiko Martín

Los equipos de Matanzas y Ciego de Ávila, los de mejor desempeño a lo largo de toda la campaña, ya están «fondeados» en los mares de la postemporada. Cumplieron el trámite con solvencia, en el caso de los Cocodrilos, se pudiera decir que hasta con soberana autoridad, y me imagino que sus respectivos timoneles ya deben estar sacando sus cuentas para encarar de la mejor forma el tramo decisivo.

Este jueves bajaron sus cortinas las subseries número 11 de la segunda fase, con resultado dispar para las dos naves de la avanzada. Por un lado, los matanceros aprovecharon que los agramontinos andan al pairo para, con una barrida, seguir aspirando a tener un balance inédito en este tipo de estructura. Mientras, los Tigres acaban de ceder el pulso frente a los también sotaneros Cachorros holguineros, al perder dos partidos seguidos después de asegurar la clasificación.

Nada certifica que esta siga siendo la tónica en lo que resta de recorrido, pero en términos de estrategia, cada uno de los cuerpos de dirección tiene ante sí lógicas que pudieran variar a partir de la prioridad de los objetivos.

No es un secreto —en parte porque lo ha declarado su director— que los matanceros no sacarán el pie del acelerador, porque además de extender el récord, tendrían la oportunidad de elegir primero al refuerzo que consideren imprescindible para llegar finalmente al trono.

En cambio, y esto es pura especulación, Roger Machado pudiera estar pensando en un plan diferente, en el que por la cercanía de las batallas cruciales se pondere la dosificación del esfuerzo con el objetivo de que sus piezas puedan llegar lo más frescas posible.

Dada la ventaja que disfrutan los Cocodrilos en la cima y la cantidad de juegos por celebrar, no es imposible que los vigentes monarcas puedan darles caza. Pero sí difícil.

Casi similar es la diferencia que separa a Granma y Villa Clara —virtualmente entre los semifinalistas— de los avileños, por lo que sería altamente improbable que estos pierdan su condición de escoltas.

Dicho esto, me inclino a pensar que no veremos más emoción que la generada en la lucha por no llegar a las semifinales con un cuarto lugar a cuesta. Ni más expectativa que la de saber si estamos ante unos Cocodrilos de récords, o develar los planes de cada alto mando a la hora de reblindar sus nóminas.

En definitiva, después de esto todo sucederá a una velocidad de vértigo.

 

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