Grande, de la esquina y por el medio

La joven de la provincia de Guantánamo fue seleccionada como la Atleta del Año en deportes colectivos y actualmente se encuentra en Perú, en cuya Liga Nacional de Voleibol ha sido contratada

Autor:

Norland Rosendo

Vive en una punta y juega por el centro. Ese pudiera ser un buen acertijo para los amantes del voleibol en Cuba. A veces, como para no olvidar los orígenes, la ubican en una esquina. Donde sea, es una gran jugadora. Este año, aunque la selección femenina insular no tuvo resultados que merecieran muchos encomios, ella, Daymara Lescay, fue seleccionada por sus méritos individuales como la Atleta del Año en deportes colectivos.

Actualmente se encuentra en Perú, en cuya Liga Nacional de Voleibol ha sido contratada por segunda temporada consecutiva, en el club Jaamsa, que dirige el exseleccionador cubano Juan Carlos Gala. Daymara accedió a responder varias preguntas que JR le envió por correo electrónico.

—¿Te sorprendió la elección como mejor atleta de deportes colectivos del año en Cuba?

—Sí, al igual que en mi provincia, ese es un premio difícil de lograr. Es un honor que hayan pensado en mí para esa distinción y por ello doy las gracias a toda mi familia, al pueblo cubano, a mis compañeras y entrenadores.

—El año pasado tuviste una temporada muy elogiada, incluso, marcaste 36 puntos en un juego, lo que constituye un récord en ese torneo, ¿podrás superar ahora aquel desempeño?

—Aún es muy pronto para hacer una comparación y decir si será mejor o no que el de la temporada anterior, pero sí puedo asegurar que me esforzaré para que así sea.

—¿Qué es lo que más has aprendido de la Liga peruana?

—Además de lo técnico-táctico, he aprendido mucho la necesidad de superarme y de ser mejor cada día, poniendo el corazón en lo que hago para que mis compañeras me sigan y nunca se den por vencidas en ningún partido.

—¿Cuáles son las principales diferencias en los entrenamientos?

—Respecto a los que se hacen en Cuba, aquí es solo una sesión diaria, pero por lo demás, es un entrenamiento de mucho esfuerzo y rigor, ya que el entrenador Gala es cubano y no cambia el ritmo de trabajo que trae de allá.

—¿A qué aspectos del juego dedicas más tiempo en la preparación?

—Debo superarme en el recibo; aunque no lo haga en mi posición actual, nunca está de más estar preparada para ser útil en todos los aspectos.

—¿Cuándo crees que puedas saltar a una liga de más nivel?

—Toda atleta quiere jugar siempre en una liga del máximo nivel y esa es una meta también, pero todo a su tiempo.

—¿Cómo valoras tu actuación en 2016 con la selección nacional?

—Fue un año bueno para mí, siempre traté de ayudar a mi equipo, sé que puedo hacerlo mejor y para eso estoy trabajando.

—¿Qué le falta al voleibol femenino de Cuba para volver a estar entre los mejores?

—Para regresar a la élite, al Grand Prix, por ejemplo, se necesita de mucha entrega, esfuerzo, sacrificio y compromiso de cada una de las muchachas. Hay que tomar conciencia de eso, porque estamos lejos por ahora.

—En lo personal, ¿cómo son tus relaciones con el resto de la preselección?

—Muy buenas, de eso depende la cohesión en el terreno.

—¿Siempre te dedicaste al voleibol o hubo otros deportes en tus inicios?

—Empecé cuando cursaba el 5to. grado, impulsada por mi papá, quien es un fiel amante del deporte. Aunque me gustaba el atletismo, las carreras de velocidad, sobre todo, siempre he practicado el voleibol.

—Y llegaste rápido a la preselección nacional…

—Eso fue luego de haber participado en mis primeros y únicos juegos escolares nacionales. En septiembre de 2007, el mismo día que cumplí mis 15 años. Para mí fue muy difícil, pues nunca me había separado de mi familia.

—Sé que antes de central fuiste atacadora auxiliar, ¿cuál prefieres?

—Me gusta mucho la posición de auxiliar, pero donde más cómoda me siento en estos momentos es bloqueando.

—¿Qué es lo que más extrañas de Cuba?

—La familia y las amistades, es muy difícil estar lejos.

—Y el tiempo libre, ¿en qué lo empleas?

—Me gusta leer, ver películas, escuchar música romántica y me encantan las fiestas.

Así es esta joven de 24 años, mejor bloqueadora de la Copa del Mundo de 2015, que nació en la punta oriental de Cuba, la provincia de Guantánamo, y sin embargo, juega por el centro… de la cancha.

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