¿La última cabalgata?

Los Alazanes granmenses trotaron duro para llegar a la postemporada y luego apuraron el paso e hicieron soñar a sus seguidores

Autor:

Raiko Martín

Los Alazanes granmenses trotaron duro para llegar a la postemporada. Luego, en el inicio del tramo semifinal, apuraron el paso e hicieron soñar a sus seguidores con una actuación inédita. Sin embargo, en sus dos presentaciones más recientes no pudieron mantener el ritmo frente a los Cocodrilos yumurinos y quedaron a una derrota de finalizar su recorrido por los diamantes cubanos.

En tales circunstancias se presentan hoy los discípulos de Carlos Martí en predios de sus rivales que, como ellos, llevan tiempo soñando con la definitiva consagración. Además, lo hacen después de haber sufrido un varapalo durante la despedida de sus parciales, quienes vieron como el cuerpo de pitcheo era zarandeado y la defensa hacía aguas por todos los costados.

Tienen los granmenses que subir ahora una cuesta demasiado empinada. Y para llegar a la cima les urge demostrar capacidad para sanar en el camino y regresar a su nivel más alto, ese que les hace parecer una maquinaria infernal en el cajón de bateo. Su alto mando, hasta conservador a la hora de mover fichas, está casi en la obligación de estremecer el line up, si no quiere volver a lucir como novena colegial empuñando sus maderos, sobre todo a la hora de producir con corredores en base. Y en eso el inicialista Guillermo Avilés ha sido el punto más bajo.

Todo lo anterior sería estéril si Noelvis Entenza —este curso vistió antes las camisas de Industriales y Holguín— no logra controlar el impulso con el que los bateadores matanceros salieron de Bayamo. El sureño, que cumplía compromisos contractuales en una liga canadiense a principios de temporada, ha tenido bueno desempeños frente a los Cocodrilos, el más reciente para apuntalar el segundo de los dos triunfos de su actual equipo.

En la otra trinchera estará el también derecho Jonder Martínez, dueño de otra excelente campaña y de una vasta experiencia en estos tipos de trances. Antes de la temporada archivó una docena de triunfos, y frente a los Alazanes tiene dos actuaciones, una de ellas de relevo, con seis entradas lanzadas, apenas dos hits permitidos y solo una carrera limpia a su cuenta.

Después de un tibio inicio, la tropa local se ha colocado un paso por delante no solo en lo cuantitativo, sino también en lo anímico. Para su fortuna, las adquisiciones capitalinas le han compensado el bajón ofensivo de tres titulares como Ariel Martínez, su tocayo Sánchez y Víctor Víctor Mesa, pues ninguno de los tres logra compilar por encima de .200 entes del sexto duelo semifinal. Pero además de Stayler Hernández y Juan Carlos Torriente, tienen a los nativos Yurisbel Gracial y Jefferson Delgado, o los «importados» Samón y Saavedra, todos en condiciones de sostener el sueño.

A su favor aparece ahora casi todo, respaldo de afición incluido, pero saben Víctor Mesa y los suyos que fallar el tiro de gracia puede costarles. Un séptimo partido con Lázaro Blanco en la lomita sería un riesgo que nadie quisiera correr.

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